Los Oscares
Los servidores públicos están acostumbrados a mandar, en vez de obedecer. Ellos no aceptan que llegaron al cargo por nosotros, los ciudadanos, y que por lo tanto nosotros somos los soberanos –los que mandamos- y ellos son nuestros súbditos, nuestros empleados.
Aunque en teoría esto tiene lógica y fundamento legal, en la práctica ocurre al revés: ellos mandan y nosotros nada más como el chinito, no más milando…
Por ello, en municipios como Teocelo vemos a un alcalde enfrascado en sus propios problemas, dejando que gobierne la esposa y aprovechándose del erario público para gastar lo que no es de ellos y colocando en la nómina a concuños, ahijados, parientes y hasta ex empleados de sus tortillerías. Se trata de un gobierno marca Chedrahui, pues como dice el eslogan la familia está de acuerdo.
Dentro de la comuna, además, no hay contrapesos a la autoridad presidencial, ya que síndico y regidora –ya no se diga el resto del personal de confianza y sindicalizado- ven al alcalde como el patrón.
Es por esa razón, y porque además la ciudadanía no asume su papel de dueño de los recursos públicos, que el ingeniero se siente dueño del dinero público y gasta en lo que se le pega la gana, acaso haciendo favores a un reducido círculo de amigos, religiosos y periodistas para que cuenten maravillas de su persona y de sus obras.
Y ni modo de querer levantarle la canasta a quien ni siquiera es de Teocelo, pues sus amigos del PRI en la Legislatura lo van a defender contra viento y marea, no obstante sus acciones, omisiones y excesos.
Si vamos a Cosautlán, las cosas están peor: un alcalde panista ganando como diputado local, con mínimos resultados y pésima imagen ante sus paisanos. El señor gasta más en restaurantes que en despensas y las promesas de campaña, como el agua, duermen el sueño de los justos.
Ahí se esperaba una aguerrida postura de la regidora priísta, ya no para hacer contrapeso (guardando las proporciones), sino al menos para aparentar que un ayuntamiento debate a fondo los asuntos públicos y las necesidades apremiantes de la gente.
La verdad es que la comuna de Cosautlán, ni qué decir del síndico, es un club de amigos que también come, bebe, se divierte (y hasta choca vehículos del ayuntamiento), a costa del erario público.
Como en otros lugares, no se espera que la Legislatura intervenga –pues ni siquiera Silvia Monge llamara la atención del alcalde panista- y mucho menos se ve a una sociedad civil robusta, pensante y congruente para pararle los tacos a tan singulares servidores públicos.
Y qué decir de Xico: ni por ser mayoría, los ediles de PRI, PAN y PRD pudieron moverle el tapete al engomado alcalde de la ganadera, pues como se sabe la maquinaria del Tio Fide (incluida Elizabeth Morales, RTV, DIF Estatal, Julio Hernández, Antonio Gómez, el joven Mota…), rescató a Roy de una verdadera auditoría, que lo pudo meter en traje de rayitas.
No se sabe, aún, si hubo negociación, miedo o indolencia de parte de los tres caballeros o si por el silencio y la pasividad de los ciudadanos de Xico, las cosas quedaron peor : simulación, corrupción e impunidad, claro con la bendición del Cristo Negro.
Ahora que si se analiza el caso de Coatepec, vemos cómo una comuna formada por ediles de los más diversos colores de partido, tampoco saca la casta para lidiar con un presidente municipal más que rojo, verde en el oficio de la política.
Su error es dejar hacer y dejar pasar todo lo que a un círculo de colaboradores y asesores se les pueda ocurrir, sin tomar en cuenta la opinión de la gente o lo que es aún peor: sólo viendo por el interés personal o de grupo.
Ni porque es cabecera distrital, ni porque Coatepec fue gobernado diez años por panistas, hay en el nivel de la política local un acicate para los demás municipios de la zona. Ni hay escuela, ni hay estilo, ni hay oficio. Sólo una pequeña rueda de la fortuna de pueblo, donde los mismos de siempre suben a tomar asiento, mientras el pueblo ve y calla.
Y el Oscar para la mejor actuación en el género de comedia melodramática es para…el ayuntamiento de Ixhuacán.
Ahí, los tres reyes Malechor, Gastar y Va-a-asaltar se llevan la estatuilla por su actuación en “Quiero ser millonario”. Y el público aplaude.
Mostrando entradas con la etiqueta Altavoz 31. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Altavoz 31. Mostrar todas las entradas
19 de junio de 2009
Monasterio Benedictino de Texín

Monasterio Benedictino de Texín “Santa María y Todos los Santos”
Todos los domingos a las 11 de la mañana, se realizan misas de sanación en este monasterio. Las misas son presididas por el sacerdote benedictino Thomas Mitchell. Cuentan los creyentes que al no haber solución medica alguna para sus enfermedades, una opción de mucha fe y convencimiento es la de visitar este lugar, pues con el sólo hecho de que la palma del padre Thom repose sobre la cabeza de los fieles suelen ocurrir los milagros de sanación.
Estas misas convocan a miles de fieles de todas partes del mundo. Si usted tiene el interés en asistir a estas misas, la congregación donde se realizan se llama Texin y pertenece al municipio de Teocelo, se encuentra a 10 minutos de éste y a 45 minutos de la capital del Estado, Xalapa.
Todos los domingos a las 11 de la mañana, se realizan misas de sanación en este monasterio. Las misas son presididas por el sacerdote benedictino Thomas Mitchell. Cuentan los creyentes que al no haber solución medica alguna para sus enfermedades, una opción de mucha fe y convencimiento es la de visitar este lugar, pues con el sólo hecho de que la palma del padre Thom repose sobre la cabeza de los fieles suelen ocurrir los milagros de sanación.
Estas misas convocan a miles de fieles de todas partes del mundo. Si usted tiene el interés en asistir a estas misas, la congregación donde se realizan se llama Texin y pertenece al municipio de Teocelo, se encuentra a 10 minutos de éste y a 45 minutos de la capital del Estado, Xalapa.
Héctor May Hernández chofer drurante 45 años

Reconocemos que uno de los trabajos más pesados y con mayor responsabilidad es el de chofer. Aunque hay algunos que no se caracterizan por el mejor trato al pasajero, hay otros que sí, como don Héctor May. Aquí su historia de vida:
“Desde 1964 soy chofer. El oficio me llamó la atención desde joven y mi hermano Samuel me enseñó a manejar. Tenía 18 años cuando empecé. Al principio acompañaba a mi hermano, él traía un carro de volteo del beneficio de café. Fue mi tío Francisco Martínez (Don Negro Martínez+) quien me ayudó a entrar a la línea. Entré a los carros Alfa como posturero, es decir, supliendo a varios choferes. Después me pasé a Loma de Oro, pero me salí en menos de un año porque un muchacho me dejó un carro de Netzahualcoyotl y desde 1966 me quedé trabajando ahí, hasta la fecha. Antes de empezar a manejar estuve yendo un año a un taller mecánico a Coatepec, pues hay que saber un poco de mecánica, aunque la práctica la adquieres manejando. Ahora los vehículos nuevos ya son computarizados y los errores se detectan con un escáner, ya no es como antes que se le metía la mano al motor.
Hay veces que salimos a las 5 de la mañana y terminamos a las 10 de la noche, haces 7 viajes a Xalapa; te tienes que levantar a las 4 de la mañana para ir a encender el carro a la terminal. En ocasiones la gente se queja que van muy rápido algunos choferes pero tenemos el tiempo medido porque si no llegamos perdemos el turno, ni tiempo de comer tenemos algunas veces.
Antes salía mucho a viajes especiales, me gustaba porque me distraía. El viaje más lejos que hice fue a Acapulco en 1973, y aproveché para pasear.
La convivencia entre el chofer y el cobrador depende del carácter de ambos, hay algunos que se llevan muy bien pero otros no se entienden. En ratitos se le va prestando el carro al cobrador para que aprenda a manejar y así pueda mover el vehículo, algunos que aprenden muy bien y se hacen choferes. No es difícil, pero manejar un autobús es mucha responsabilidad porque las unidades también son muy caras y sobre todo porque llevas vidas.
Afortunadamente nunca he tenido ningún accidente manejando, sólo una vez que venía como pasajero y por la barranca se cayó una piedra en el autobús; y la única vez que han asaltado el carro que yo traigo era el día de mi descanso, así que no me tocó.
Antes había menos unidades por eso los carros siempre iban llenos, y tanto de ida como de regreso pasábamos por el centro de Xalapa; la gente aprovechaba para ir a hacer sus compras al mercado y ya no tenían que pagar urbano. Además, no pasaban seguido, tardaban hasta 40min. A Cosautlán pasaban cada 2 horas. Se cobraban 35 centavos, lo más caro eran 2 pesos. La ruta más larga que tenemos es a Chilchotla, ya ha ido mejorando el camino. Ahora la mayoría de los autobuses están en buen estado, hay pocos accidentes y ya difícilmente se queda un carro en el camino porque se descomponga.
Una anécdota que recuerdo es un día que hubo un derrumbe en la barranca y no había paso, entonces, yo fui el único chofer que fue a traer a la gente para Teocelo. En el último viaje que íbamos a hacer nos paramos en la ermita a esperar a los pasajeros, entonces oímos que se empezaron a derrumbar piedras y todo estaba oscuro, el carro no arrancaba por los nervios de que seguíamos oyendo las piedras caer, entonces el cobrador se desmayó del susto. Lo trajimos a la casa para darle un te y que reaccionara.
A mí nunca me han espantado en la barranca, porque dicen que espantan, incluso he pasado caminando como a la 1 de la madrugada y nada; una vez por el Mirador del Águila en Tejerías, vimos un árbol de mango con muchas ruedas anaranjadas que brillaban y después un señor nos dijo que ahí espantaban, fue raro ver eso.
Lo que mas me gusta de mi trabajo es cuando un pasajero me da las gracias y queda a gusto con el servicio que les di, eso me motiva. Algunas personas se molestan porque llevan los radios a todo volumen y yo lo que les digo a mis compañeros que hay que escucharlo con un volumen bajo y buena música, siempre pensando en el trato al pasajero. Sólo es cuestión de usar el sentido común y tener una actitud de servicio porque esa es la labor, servir al usuario. A veces uno comete errores como no darnos cuenta que aún están bajando las personas y cerramos la puerta, pero no es intencional. Nunca he tenido un problema fuerte con los pasajeros. Aunque es un trabajo estresante, pero hay que tener paciencia para evitar problemas. Estoy muy encariñado con la línea porque de ahí mis hijos pudieron estudiar.
Algunos de los choferes más reconocidos por sus años y su trato son: Porfirio Andrade, es muy buen conductor y tiene más experiencia que yo porque ha trabajado en carretera como trailero, yo lo admiro porque también es una buena persona y es amable con los pasajeros; también Filemón Morales y su hermano Toño.”
Le agradecemos a don Héctor por la entrevista y lo reconocemos como un personaje popular de Teocelo, y uno de los choferes más preparados y con mejor trato a los usuarios. Del mismo modo reconocemos a Porfirio Andrade y a todos cuya principal labor es servir a los pasajeros.
“Desde 1964 soy chofer. El oficio me llamó la atención desde joven y mi hermano Samuel me enseñó a manejar. Tenía 18 años cuando empecé. Al principio acompañaba a mi hermano, él traía un carro de volteo del beneficio de café. Fue mi tío Francisco Martínez (Don Negro Martínez+) quien me ayudó a entrar a la línea. Entré a los carros Alfa como posturero, es decir, supliendo a varios choferes. Después me pasé a Loma de Oro, pero me salí en menos de un año porque un muchacho me dejó un carro de Netzahualcoyotl y desde 1966 me quedé trabajando ahí, hasta la fecha. Antes de empezar a manejar estuve yendo un año a un taller mecánico a Coatepec, pues hay que saber un poco de mecánica, aunque la práctica la adquieres manejando. Ahora los vehículos nuevos ya son computarizados y los errores se detectan con un escáner, ya no es como antes que se le metía la mano al motor.
Hay veces que salimos a las 5 de la mañana y terminamos a las 10 de la noche, haces 7 viajes a Xalapa; te tienes que levantar a las 4 de la mañana para ir a encender el carro a la terminal. En ocasiones la gente se queja que van muy rápido algunos choferes pero tenemos el tiempo medido porque si no llegamos perdemos el turno, ni tiempo de comer tenemos algunas veces.
Antes salía mucho a viajes especiales, me gustaba porque me distraía. El viaje más lejos que hice fue a Acapulco en 1973, y aproveché para pasear.
La convivencia entre el chofer y el cobrador depende del carácter de ambos, hay algunos que se llevan muy bien pero otros no se entienden. En ratitos se le va prestando el carro al cobrador para que aprenda a manejar y así pueda mover el vehículo, algunos que aprenden muy bien y se hacen choferes. No es difícil, pero manejar un autobús es mucha responsabilidad porque las unidades también son muy caras y sobre todo porque llevas vidas.
Afortunadamente nunca he tenido ningún accidente manejando, sólo una vez que venía como pasajero y por la barranca se cayó una piedra en el autobús; y la única vez que han asaltado el carro que yo traigo era el día de mi descanso, así que no me tocó.
Antes había menos unidades por eso los carros siempre iban llenos, y tanto de ida como de regreso pasábamos por el centro de Xalapa; la gente aprovechaba para ir a hacer sus compras al mercado y ya no tenían que pagar urbano. Además, no pasaban seguido, tardaban hasta 40min. A Cosautlán pasaban cada 2 horas. Se cobraban 35 centavos, lo más caro eran 2 pesos. La ruta más larga que tenemos es a Chilchotla, ya ha ido mejorando el camino. Ahora la mayoría de los autobuses están en buen estado, hay pocos accidentes y ya difícilmente se queda un carro en el camino porque se descomponga.
Una anécdota que recuerdo es un día que hubo un derrumbe en la barranca y no había paso, entonces, yo fui el único chofer que fue a traer a la gente para Teocelo. En el último viaje que íbamos a hacer nos paramos en la ermita a esperar a los pasajeros, entonces oímos que se empezaron a derrumbar piedras y todo estaba oscuro, el carro no arrancaba por los nervios de que seguíamos oyendo las piedras caer, entonces el cobrador se desmayó del susto. Lo trajimos a la casa para darle un te y que reaccionara.
A mí nunca me han espantado en la barranca, porque dicen que espantan, incluso he pasado caminando como a la 1 de la madrugada y nada; una vez por el Mirador del Águila en Tejerías, vimos un árbol de mango con muchas ruedas anaranjadas que brillaban y después un señor nos dijo que ahí espantaban, fue raro ver eso.
Lo que mas me gusta de mi trabajo es cuando un pasajero me da las gracias y queda a gusto con el servicio que les di, eso me motiva. Algunas personas se molestan porque llevan los radios a todo volumen y yo lo que les digo a mis compañeros que hay que escucharlo con un volumen bajo y buena música, siempre pensando en el trato al pasajero. Sólo es cuestión de usar el sentido común y tener una actitud de servicio porque esa es la labor, servir al usuario. A veces uno comete errores como no darnos cuenta que aún están bajando las personas y cerramos la puerta, pero no es intencional. Nunca he tenido un problema fuerte con los pasajeros. Aunque es un trabajo estresante, pero hay que tener paciencia para evitar problemas. Estoy muy encariñado con la línea porque de ahí mis hijos pudieron estudiar.
Algunos de los choferes más reconocidos por sus años y su trato son: Porfirio Andrade, es muy buen conductor y tiene más experiencia que yo porque ha trabajado en carretera como trailero, yo lo admiro porque también es una buena persona y es amable con los pasajeros; también Filemón Morales y su hermano Toño.”
Le agradecemos a don Héctor por la entrevista y lo reconocemos como un personaje popular de Teocelo, y uno de los choferes más preparados y con mejor trato a los usuarios. Del mismo modo reconocemos a Porfirio Andrade y a todos cuya principal labor es servir a los pasajeros.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)