16 de septiembre de 2011

SOMALIA

Por: Veronica Carrillo

En los últimos días hemos conocido una nueva crisis humanitaria que ha puesto en riesgo de morir a más de un millón de personas por la falta de alimentos. Esto debe hacernos reflexionar en lo que puede ocurrir en un país dividido por la violencia, nos referimos a Somalia.

Este es un país ubicado en el llamado Cuerno de África, al este del continente africano. Tras varias guerras civiles, el país se encuentra dividido en pequeños estados y facciones, sin un poder que lo gobierne en su totalidad. Es considerado un Estado fallido. Su ciudad capital y más poblada es Mogadiscio.

Si situación actual se puede resumir así: Al Shabab (organización fundamentalista islámica que pretende establecer un estado islámico, tiene el control del país desde 2007) amenaza de muerte a los que quieren escapar del hambre. El país ha tenido 11 presidentes desde 2000 y es considerado el más corrupto del mundo. 9000 soldados de la Unión Africana respaldan al Gobierno somalí. Desde enero de este año, más de 160.000 somalíes han huido a Kenia y Etiopía. Los expertos creen que la milicia de Al Shabab planea una campaña terrorista. En plena calle, en la capital, se pueden comprar equipos de artillería antiaérea.
Hay hambruna en cinco regiones, algo que no sucedía desde 1992. Según la ONU, aproximadamente 12.4 millones de personas en el Cuerno de África se ven afectados por la peor sequía en décadas y necesitan urgentemente ayuda humanitaria, Somalia es el país más afectado, debido a la guerra civil que la golpea desde 1991. El conflicto ha destruido carreteras, edificios, las ciudades… y dificulta mucho el acceso en el centro y el sur.

Más de un millón de personas, aproximadamente la mitad de ellos niños, se hallan al borde de la muerte por inanición. La Cruz Roja solicitó a ayuda a los donantes por 60 millones de euros más, para afrontar la tragedia. La ONU, sin embargo, dispone de alimentos pero tiene dificultades para distribuirlos por el bloqueo de las milicias islamistas.

Hasta hace unos días, el mercado de Bakara, la mayor área comercial de Mogadiscio y todo el país, era uno de los bastiones de Al Shabab. La milicia campaba a sus anchas por estas calles repletas de bares, tiendas, almacenes y empresas de telecomunicaciones, de los que extraía elevados impuestos. Aquí, uno podía comprar de todo, en un sentido casi literal. No solo comida y accesorios para el hogar, sino también equipos de artillería antiaérea nuevos por 120.000 dólares o de segunda mano por 50.000 dólares, ametralladoras por 12.000 dólares y rifles AK-47 por 300 dólares. Fue aquí donde el 3 de octubre de 1993 fue derribado el helicóptero Black Hawk estadounidense en la batalla de Mogadiscio. Ese día, las milicias somalíes mataron a 18 soldados norteamericanos en lo que supuso el inicio de la retirada de EE UU y la ONU de Somalia.

La Caída del Halcón Negro (en inglés, Black Hawk Down) es una película que nos permite conocer ese episodio de la historia de Somalia, de la fallida intervención estadounidense y de la humanidad misma donde,  más allá del belicismo, se observa la crisis de la falta de gobernabilidad.
África está físicamente lejos de nosotros, pero más cerca de lo que pensamos…

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