2 de octubre de 2009

La Sarten por el Mango: Nutrirse no es lo mismo que comer.

Verónica Carrillo

De acuerdo con la Lic. Leticia Cervantes, del Departamento de Nutrición Aplicada y Educación Nutricional del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubiran (INNSZ): “La nutrición es un proceso biológico en el que el organismo asimila todos los nutrimentos que contienen los alimentos para el funcionamiento del organismo, el crecimiento y el mantenimiento de todas las funciones vitales”.
Un refrigerio escolar debe tener al menos un vaso de leche (proteínas), un sándwich: dos rebanadas de pan (carbohidratos), huevo, jamón o carne (proteínas), frijoles (leguminosas), una ensalada de lechuga, pepino, zanahoria (frutas y verduras), ¿Qué le sucede a un niño mal nutrido?
Es justamente en la etapa infantil cuando los niños son más susceptibles de alimentarse con comida baja en nutrientes, lo que les provoca ciertas enfermedades. Por ejemplo, la NOM-043-SSA2-2005 sobre servicios básicos de salud, promoción y educación para la salud en materias alimentaria y criterios para brindar orientación, especifica que los niños con carencias nutricionales son propensos a padecer anemia, bajo peso, baja estatura, sobrepeso, obesidad, y futuros padecimientos como la hipertensión arterial, ateroesclerosis (endurecimiento de las arterias), diabetes mellitus, cáncer y osteoporosis.
De acuerdo con un estudio realizado por la FAO en la Guía de Nutrición de la Familia, los niños mal alimentados no pueden mantener la atención en las clases y su rendimiento escolar disminuye, pues sufren alteraciones en su desarrollo (peso-talla) y en su desarrollo intelectual (inteligencia, concentración, memoria, etc.).
Información de la OMS revela que la modificación mundial de la dieta, con una tendencia al aumento de la ingesta de alimentos con alto contenido en calorías, grasas y azúcares; así como la tendencia a la disminución de la actividad física, generan obesidad y sobrepeso.
El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) advierte de un incremento en la obesidad infantil de modo alarmante en los últimos 20 años, hasta alcanzar cifras de 10 a 20% en la infancia y 30 a 40% en la adolescencia.
Las mamás de niños obesos piensan de sus hijos: “sólo es un niño, ¿Qué de malo tiene darle lo que le gusta?, además es muy tranquilo por que sólo come y se va a su cuarto a jugar videojuegos… ¿Esto le es familiar?
PROFECO, da a conocer un sondeo en línea sobre el consumo de alimentos en la población infantil que cursa primaria y en el cual obtuvieron 251 respuestas de 30 estados.
Según los resultados, la mayoría de los niños desayuna lácteos (75%), pan y cereales (60%), como se muestra a continuación:
Más de la mitad (57%) de los niños lleva a la escuela lunch preparado en casa, que incluye principalmente (71%) tacos, tortas y sandwiches.
La mayoría de los padres de familia (59%) dijo que les dan a sus hijos $11 en promedio para comprar productos en la escuela. 74% mencionó que su hijo compra principalmente alimentos bajos en nutrientes: golosinas (55%), bebidas procesadas (52%) y frituras (48%). Mientras que la cena en casa incluye principalmente, pan y cereales (76%) y lácteos (75%).

Por otro lado, los niños practican algún deporte 4 horas a la semana en promedio, pero ven televisión o videojuegos 3 horas diarias.
La educación y los buenos hábitos es una misión imposible y más si existe la conciencia de que está en juego la salud física y mental de los niños en el presente y futuro.
De acuerdo con el INSP los hábitos alimenticios del niño inician en casa con el aprendizaje cotidiano. Si alguno de los niños tiene obesidad o sobrepeso todas las mamás tenemos trabajo que hacer, recordemos que su desarrollo futuro está en peligro... El INSP recomienda:

Hacer de tres a cinco comidas diarias

Aumentar el consumo de frutas y verduras.
Disminuir el consumo de carbohidratos simples; en particular de bebidas dulces (ejemplo: refrescos y jugos).
Disminuir el consumo de grasas.
Como los niños no han completado su crecimiento, recuerda que deben recibir, a través de un especialista, un plan de alimentación adecuado.
Con la ayuda de los padres, una dieta adecuada y actividad física frecuente los niños pueden obtener el peso recomendado por los especialistas.

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