2 de octubre de 2009

Mitos y Leyendas asociados a la agricultura

Las obras sobre la naturaleza se ciñen, por lo general, a una realidad geográfica, étnica e histórica, donde el elemento que más se resalta es la admiración por esa naturaleza feroz e implacable de las zonas más remotas que existen, donde las selvas, los llanos, las montañas o los desiertos, son las verdaderas figuras protagónicas de los relatos, pues el paisaje actúa, es capaz de obrar y decidir sobre la voluntad del hombre, quien no es más que un ser impotente frente a las fuerzas cósmicas. Por esto podría decirse que muchas veces, los personajes en este tipo de obras, son “vitalizaciones” de la naturaleza.

Por lo general, cuando en literatura se trabaja el tema de la tierra, éste va acompañado de un profundo regionalismo, pues se presenta al ser humano, llámese indio, blanco, mestizo o negro, frente a su propio paisaje, es su condición humana frente a su entorno.

El hombre se enfrenta a la tierra como a un ser omnipresente, por el cual y con el cual debe competir. El hombre y la civilización luchan contra la naturaleza y la barbarie. Con la organización de los núcleos poblacionales, con el origen de las ciudades, surge un conflicto de tipo sociológico que expone el argentino Domingo Faustino Sarmiento en su obra “Vida de Facundo Quiroga”, a través de la explicación de dos conceptos: civilización y barbarie. La primera es la ciudad y la segunda es el campo. Estos dos términos sirvieron como soporte a muchas novelas en las que se encuentra el concepto de tierra:

(Venezuela)
· Por ejemplo en “Doña Bárbara” del venezolano Rómulo Gallegos, donde el personaje doña Bárbara, quien es la misma tierra, es la barbarie, un ser indomable, hostil, bestial, cruel y codicioso; incluso se podría afirmar que es un ser mítico que surge de la realidad de las haciendas venezolanas.

(Perú)
· En “El mundo es ancho y ajeno”, el peruano Ciro Alegría, en forma paralela a la historia de la comunidad campesina indígena de Rumi, pequeña población andina, describe la totalidad de la geografía de su país: el valle, la montaña, la selva, la costa, como territorios naturales, siempre anchos y ajenos, que se identifican con el alma indígena. Aquí la tierra es una fuerza extraña que atrae a los hombres que en ella habitan.

Vale la pena aclarar que en literatura, algunas veces, se clasifican las obras según el lugar descrito; por ejemplo, están la novela de la selva, de la montaña o de la pampa, a las que nos referiremos enseguida:

1.1.1 LA SELVA

(Colombia)
· Los indios uitotos, comunidad indígena que aún existe y habita el sur de Colombia, cuentan que su Creador tuvo un día un sueño en el cual vislumbró una neblina fulgurante; era como un vapor en el que palpitaban musgos y líquenes, en el que se escuchaba el silbido del viento, el canto de los pájaros y el rastrear de las serpientes. El dios atrapó la neblina, la retuvo con su aliento, la sacó de su sueño y la mezcló con tierra. Escupió repetidas veces sobre el suelo, logrando formar un torbellino de espuma del que surgió la selva, se desplegaron los árboles y brotaron las frutas y las flores.

El tema de la selva en literatura surge como producto de un anhelo: la creación de una novela autóctona; no existía nada mejor para lograr esto que las selvas inexploradas de América, donde se presenta al ser humano alejado de la ciudad, viéndose obligado a luchar en un mundo donde la naturaleza es la protagonista. El ser humano desarrolla actitudes y costumbres muy propias del entorno físico, pues en éste se refleja su estado anímico y su personalidad; por eso, quienes han escrito desde este escenario, dan a la selva una dimensión afectiva y la hacen parte de sí mismos y del YO de sus personajes.


(Uruguay)
· En varios de sus cuentos, el Uruguayo Horacio Quiroga, logra que la selva sea una fantasía en un mundo real y a la vez alucinado, creando una perfecta unión entre el hombre y la naturaleza, donde por lo general la naturaleza selvática está aliada con la muerte. Los personajes de Quiroga se extravían en los mitos y en los peligros indescifrables de la selva, penetrando lo más hondo posible en la primitiva espesura americana.

(Cuba)
· “Los pasos perdidos” del cubano Alejo Carpentier, es una de las novelas fundamentales de la producción latinoamericana. En esta novela se encuentra el mito en la concepción del mundo y de la vida, en la oposición entre civilización y barbarie. La descripción de la naturaleza es la recreación de lo real maravilloso a partir de un viaje mítico temporal, pues allí, el tiempo retrocede libremente; es un mundo tan mágico como la realidad y tan eterno como la palabra.

Otros autores importantes que han trabajado el tema de la selva son el colombiano José Eustacio Rivera con “La vorágine”, en donde la selva es una fuerza capaz de devorar al hombre; el peruano Mario Vargas Llosa con su obra “La casa verde”, en la que el paisaje forma parte de las circunstancias que hacen posible la acción de los personajes, es decir, los personajes no serían lo que son si no vivieran en un ambiente selvático; y, el inglés Rudyard Kipling con “El libro de la selva”, donde narra la historia de un niño que es criado por los animales de la selva, que le enseñan a vivir en un mundo difícil y hostil para cualquier ser humano.

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