Socorro Pozos , artesana popular XicoBety Mora
Doña Socorro tiene 32 años haciendo artesanías con hoja de totomoztle. Todo comenzó con un cotidiano paseo por la finca, ahora su casa es un museo y su trabajo tiene reconocimiento internacional. Aquí su historia.
“Antes me dedicaba al hogar, tejía y hacía muñecos de peluche. Ahora elaboró artesanías hechas con hoja de maíz (Totomoztle). Todo empezó porque en 1977, cuando tenía como 30 años, fui al campo y encontré una raíz de un árbol que tenía la forma de un nido, me lo traje a la casa, lo lije, lo barnicé y vi que le hacía falta un pajarito, fue que lo hice con hoja de maíz y como vi que quedó bonito, empecé a hacer unas figuras de flores y de unos viejitos. Así me inicié.
Amado Izaguirre, el cronista de Xico me “descubrió” y me invitó a dar clases a unas niñas en la casa de cultura “Xicochimalco”. Ahí también había una tienda de artesanías en la que participé pero desapareció por problemas y me vine a trabajar a la casa. Hice más y más figuras, la imaginación se me despertó y empecé a hacer representaciones de las tradiciones xiqueñas: los payasos, los toritos, el arco floral, una corrida de toros, el mercado, las danzas y más. Además hago flores: gladiolas, tulipanes, flores de durazno, rosas, orquídeas. También nacimientos, jarochas, chinas poblanas y más. No es un trabajo fácil, por el acabado, la decoración y los detalles que lleva, pero aunque cuesta un poco de trabajo con la práctica se logra hacer.
Cuando estaba de presidente Don Luis Suárez, trajo al Secretario de Turismo de Xalapa y nombró a esta casa “Museo del Totomoztle”. Así aparece en varias rutas de turismo, como la Ruta de la Niebla.
Nadie me enseñó, empecé por iniciativa propia, creo que es hereditario porque a mi abuela materna y a mi tía Carmen Morales les gustaba hacer muñecos de trapo para su nacimiento y yo me daba cuenta. Supongo que de ahí viene la tradición. Decidí trabajar la hoja de maíz porque sentí que era un material fácil de moldear, se da en la zona y es muy tradicional, pues el maíz siempre se ha reconocido como una planta sagrada y ha servido para varias cosas.
Para mi trabajo utilizo una madera como base para las muñecas, la hoja de maíz, pintura vegetal para las flores; pintura de agua, algodón, pegamento y alambre. De herramientas, unas pinzas, tijeras y martillo. Las hojas de Totomoztle vienen a venderlas de Xico viejo.
Para elaborar una pieza, primero hago un armazón de alambre, lo pongo en la base de madera, después forro la cabeza, le hago los brazos, una falda amplia y su blusa, posteriormente la decoro, y en la cabeza se le pone un canasto del fondo de la hoja y se hacen las flores que se le van acomodando. Hay que ir combinando los colores para tener un colorido bonito. Una pieza la hago en un día, pero como las hago en serie, el lunes empiezo con los armazones y el sábado o domingo estoy terminando unas 9 ó 10 muñecas. Cuando más se venden es en vacaciones como Semana Santa y Diciembre y en la feria. En Diciembre piden los nacimientos y flores de pascua. Las muñecas cuestan alrededor de 60 pesos y el precio de los nacimientos depende del tamaño, pero están entre 500 y 800 pesos. Han venido a comprar de varias partes de la república y del mundo, como Europa, Colombia, Estados Unidos y Brasil; los guías de turistas los traen.
Mis sobrinas, Rosa María e Irma ya aprendieron a hacer estas artesanías. Aunque es un poco laborioso, si le echas ganas, si te gusta, si tienes imaginación y habilidades no es tan difícil. Lo que más me gusta es el proceso de elaboración. Hay que tener dedicación y amor para que las cosas salgan bien. Sin embargo, una dificultad a la que me enfrenté cuando empezaba, fue en la casa de cultura de Xico, pues tuve experiencias desagradables, porque me discriminaban y no me tomaban en cuenta, por eso dejé de ir.
He recibido varios reconocimientos por mis artesanías, en concursos como el de Arte Popular en México, en el IVEC en Veracruz, en ferias, uno del exgobernador Dante Delgado y una medalla de plata que fue el premio de Arte Popular. También me gané el primer lugar a nivel estatal en la Tradición Popular. A la gente le gusta mi trabajo.
También pinto los paisajes que sirven como escenografía de las artesanías, me tardo como 20 días. Por mencionar algunos, la parroquia de Xico, los portales, el cerro Acamalín con sus matas de café, el palacio municipal y una estampa jarocha. Nunca me enseñaron, creo que también es de herencia, un hermano de mi abuelito fue pintor, se llamó Nicanor, pintó la bóveda de la parroquia de Santa María Magdalena.
Han venido de varios medios para difundir mi trabajo, de Televisa, Tv Azteca, el canal cuatro más, incluso de un canal de Nueva York me entrevistaron. Además, en varias revistas y periódicos”.
Reconocemos el esfuerzo y la dedicación en cada una de las artesanías que detalladamente elabora doña Socorro. Los invitamos a visitar el Museo de las Hojas de Maíz, ubicado en la calle Aldama número 102, casi esquina con Juárez y a un costado de la Parroquia de Santa María Magdalena en Xico, Veracruz. Todos los días de 9am a 9pm.
“Antes me dedicaba al hogar, tejía y hacía muñecos de peluche. Ahora elaboró artesanías hechas con hoja de maíz (Totomoztle). Todo empezó porque en 1977, cuando tenía como 30 años, fui al campo y encontré una raíz de un árbol que tenía la forma de un nido, me lo traje a la casa, lo lije, lo barnicé y vi que le hacía falta un pajarito, fue que lo hice con hoja de maíz y como vi que quedó bonito, empecé a hacer unas figuras de flores y de unos viejitos. Así me inicié.
Amado Izaguirre, el cronista de Xico me “descubrió” y me invitó a dar clases a unas niñas en la casa de cultura “Xicochimalco”. Ahí también había una tienda de artesanías en la que participé pero desapareció por problemas y me vine a trabajar a la casa. Hice más y más figuras, la imaginación se me despertó y empecé a hacer representaciones de las tradiciones xiqueñas: los payasos, los toritos, el arco floral, una corrida de toros, el mercado, las danzas y más. Además hago flores: gladiolas, tulipanes, flores de durazno, rosas, orquídeas. También nacimientos, jarochas, chinas poblanas y más. No es un trabajo fácil, por el acabado, la decoración y los detalles que lleva, pero aunque cuesta un poco de trabajo con la práctica se logra hacer.
Cuando estaba de presidente Don Luis Suárez, trajo al Secretario de Turismo de Xalapa y nombró a esta casa “Museo del Totomoztle”. Así aparece en varias rutas de turismo, como la Ruta de la Niebla.
Nadie me enseñó, empecé por iniciativa propia, creo que es hereditario porque a mi abuela materna y a mi tía Carmen Morales les gustaba hacer muñecos de trapo para su nacimiento y yo me daba cuenta. Supongo que de ahí viene la tradición. Decidí trabajar la hoja de maíz porque sentí que era un material fácil de moldear, se da en la zona y es muy tradicional, pues el maíz siempre se ha reconocido como una planta sagrada y ha servido para varias cosas.
Para mi trabajo utilizo una madera como base para las muñecas, la hoja de maíz, pintura vegetal para las flores; pintura de agua, algodón, pegamento y alambre. De herramientas, unas pinzas, tijeras y martillo. Las hojas de Totomoztle vienen a venderlas de Xico viejo.
Para elaborar una pieza, primero hago un armazón de alambre, lo pongo en la base de madera, después forro la cabeza, le hago los brazos, una falda amplia y su blusa, posteriormente la decoro, y en la cabeza se le pone un canasto del fondo de la hoja y se hacen las flores que se le van acomodando. Hay que ir combinando los colores para tener un colorido bonito. Una pieza la hago en un día, pero como las hago en serie, el lunes empiezo con los armazones y el sábado o domingo estoy terminando unas 9 ó 10 muñecas. Cuando más se venden es en vacaciones como Semana Santa y Diciembre y en la feria. En Diciembre piden los nacimientos y flores de pascua. Las muñecas cuestan alrededor de 60 pesos y el precio de los nacimientos depende del tamaño, pero están entre 500 y 800 pesos. Han venido a comprar de varias partes de la república y del mundo, como Europa, Colombia, Estados Unidos y Brasil; los guías de turistas los traen.
Mis sobrinas, Rosa María e Irma ya aprendieron a hacer estas artesanías. Aunque es un poco laborioso, si le echas ganas, si te gusta, si tienes imaginación y habilidades no es tan difícil. Lo que más me gusta es el proceso de elaboración. Hay que tener dedicación y amor para que las cosas salgan bien. Sin embargo, una dificultad a la que me enfrenté cuando empezaba, fue en la casa de cultura de Xico, pues tuve experiencias desagradables, porque me discriminaban y no me tomaban en cuenta, por eso dejé de ir.
He recibido varios reconocimientos por mis artesanías, en concursos como el de Arte Popular en México, en el IVEC en Veracruz, en ferias, uno del exgobernador Dante Delgado y una medalla de plata que fue el premio de Arte Popular. También me gané el primer lugar a nivel estatal en la Tradición Popular. A la gente le gusta mi trabajo.
También pinto los paisajes que sirven como escenografía de las artesanías, me tardo como 20 días. Por mencionar algunos, la parroquia de Xico, los portales, el cerro Acamalín con sus matas de café, el palacio municipal y una estampa jarocha. Nunca me enseñaron, creo que también es de herencia, un hermano de mi abuelito fue pintor, se llamó Nicanor, pintó la bóveda de la parroquia de Santa María Magdalena.
Han venido de varios medios para difundir mi trabajo, de Televisa, Tv Azteca, el canal cuatro más, incluso de un canal de Nueva York me entrevistaron. Además, en varias revistas y periódicos”.
Reconocemos el esfuerzo y la dedicación en cada una de las artesanías que detalladamente elabora doña Socorro. Los invitamos a visitar el Museo de las Hojas de Maíz, ubicado en la calle Aldama número 102, casi esquina con Juárez y a un costado de la Parroquia de Santa María Magdalena en Xico, Veracruz. Todos los días de 9am a 9pm.
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