4 de abril de 2008

Consumo Responsable


Por: Eduardo Cervantes
Caricatura: Ulises Calderón

Todos los días encontramos razones o motivos para comprar algo. El consumo de productos y servicios es la fórmula que nos permite satisfacer muchas de las necesidades reales y aparentes.

En la actualidad, mucha gente sacrifica su tiempo y salud, con tal de ampliar su capacidad para comprar lo que necesita y darse algunos “gustos o comodidades superficiales”. Nuevos productos generan nuevos problemas y necesidades, generando un círculo de consumo que mantiene a las personas en constante estrés y neurosis.

El trato amable y el ánimo solidario de la gente, es algo cada vez más raro de encontrar. Ahora es el individualismo egoísta y la ansiedad de poseer y acumular, lo que caracteriza las relaciones entre las personas. Mucho de lo que hoy aprenden nuestros hijos (as), tiene que ver con comprar, usar y desechar.

La industria del consumo y la mercadotecnia, se vale de la psicología para estimular a la gente - sobre todo a niños(as) y jóvenes - , a consumir cosas que no necesitan realmente. De eso se trata el consumismo, de consumir, consumir y consumir.

Los medios de comunicación comercial (revistas, televisión, radio, Internet, etc.) juegan un papel muy importante, pues son ellos los que ahora “educan” a las nuevas generaciones de consumidores. El mensaje es sutil pero insistente: debes consumir para que te admiren, para que te presten atención y para que seas feliz. Los adultos consumimos muchas veces para compensar la soledad humana o para subsanar carencias del pasado.

Gran parte de esas necesidades son “creadas” por el mercado. Esta forma de pensar y elegir, altera profundamente nuestros modos tradicionales de vivir, de pensar y de relacionarnos con el ambiente y otras personas.

EL CONSUMISMO PROPICIA LA CRISIS ENERGÉTICA Y EL DESASTRE AMBIENTAL

Las actitudes consumistas son irresponsables, porque directa o indirectamente, propician el derroche de energía, de agua y recursos naturales. Para que la industria fabrique y el mercado venda, se debe talar bosques, consumir agua y contaminar el ambiente en alguna forma. ¿Acaso ésta es la libertad y el bienestar que nos promete el “progreso”?

¿Te has preguntado de dónde sale la energía que hace posible la producción industrial, el transporte y el uso de tantos artículos?... Pues de los combustibles fósiles. Nuestro modo de vida depende esencialmente del petróleo y del gas.

¿Sabías que el uso de combustibles fósiles es la principal causa del cambio climático en el planeta?, ¿Y sabías que las reservas probadas de petróleo en el mundo (incluido México), están agotándose?, ¿Cómo vamos a enfrentar esta crisis de abasto de combustible que se avecina?

Se quema combustible para fabricar muchas cosas absurdas que en realidad no necesitamos.

La contaminación del agua es brutal. El agua que bebes y usas en casa, proviene de las montañas y bosques que están siendo talados. También intoxicamos a la tierra para que produzca conforme lo pide el mercado, o sea, para satisfacer la demanda de personas como tú.

¿Sabes por qué ya casi no hay ríos de agua cristalina?... Porque están contaminados con desechos industriales, con el drenaje de las casas (de casas como la tuya) y por la basura de productos que usamos a diario.

Con nuestros hábitos de consumo estamos generando un caos ambiental y social tan severo, que los efectos serán irreversibles y perdurarán para las próximas generaciones.

Lo trágico del asunto, es que nuestros gobernantes siguen creyendo que el consumo y la competitividad comercial son necesarios para “el crecimiento económico” del país. Es decir, quieren que haya más derroche, contaminación y una mayor inequidad entre pocos que tienen mucho y muchos que tienen poco.

¿Sabías que el hombre más rico del MUNDO vive entre nosotros y es mexicano? ¿No se te hace que eso es muy injusto? Y sin embargo, cada vez que usamos el teléfono, estamos contribuyendo a que se haga aún más rico...

¿Quién crees que tenga la culpa de todo esto?, ¿Crees que sea el gobierno el único responsable?, ¿Cuál debe ser el papel de los ciudadanos?

Pero… ¿Y qué podemos hacer nosotros?

Con nuestra forma de consumir, podemos influir en la economía y en las tendencias del mercado. Nosotros podemos propiciar formas más sostenibles de producción, relaciones más justas entre las personas y estilos de vida más armoniosos con el ambiente. Esto significa que debemos aprender a consumir, comprar y usar de manera responsable.

¿Qué es el consumo responsable y solidario?

Es un conjunto de actitudes que moderan y orientan nuestros hábitos de compra, hacia productos o servicios más amigables con el ambiente y la sociedad. Consumir de manera responsable y solidaria, significa que con cada elección de compra, procuras minimizar la basura, evitas riesgos a la salud, privilegias a los pequeños productores por encima de las grandes cadenas comerciales y contribuyes a fortalecer la solidaridad y el sentido de identidad cultural en las comunidades de tu región.

Cuando tengas que decidir una compra, pregunta de dónde viene lo que comes, lo que vistes, lo que usas. Elige local, elige natural y con ello estarás apoyando a que cientos de familias en la región mejoren su ingreso. Te sugerimos caminar más y cuidar tu alimentación. Usa menos plástico y si tienes que adquirir productos procesados, lee con detenimiento las etiquetas. Procura no comprar cosas con preservadores, colorantes o saborizantes artificiales.

Apoya la economía de la región, respeta el ambiente y cuida tu salud. Conviértete en un Consumidor con Sentido Solidario.

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