18 de octubre de 2013

BARRANCA GRANDE


TOMADO DE LA SEGUNDA PARTE DEL LIBRO “MIS RECUERDOS”, ESCRITO POR EL PROFR. RAFAEL MARTÍNEZ MORALES DE IXHUACÁN DE LOS REYES, SE REPRODUCE A CONTINUACIÓN LAS PÁG. 42, 43 y 44.


Cauce del Río Huitzilapan que recorre la comunidad de Barranca Grande. Foto: Mariana Riveros
La congregación más importante del municipio de Ixhuacán, ha sido Barranca Grande; no solamente por el número de sus habitantes, sino también por sus productos agrícolas.

Sus campos producían en abundancia todas las variedades de plátanos, naranjas, limas de ombligo, limones dulces, chininis, (en Ixhuacán les llamamos paguas), guayabas, pápalo, berros, camotes, caña de azúcar y principalmente el café de muy buena calidad.

Muchos de esos productos eran vendidos en Ixhuacán los días domingos que eran los días de mercado. El Río Huitzilapan (Río de los Colibríes) proporcionaba peces, sobretodo las truchas, que tiene fama por su sabor.

Por tradición oral, se sabe que en enero de 1920, hubo un fuerte temblor de tierra y se derrumbó parte de una montaña bloqueando el paso del agua hasta formarse una gran represa en el cauce del río, y llegó el momento en que la fuerza del agua la rompió y el agua con tierra y piedras se precipitó sobre la población que se encontraba río abajo, destruyó casas e hizo que perecieran más de novecientas personas, entre ellas una tía lejana de mi esposa, y otros parientes suyos de apellido González.
El 8 de septiembre de 2008, debido a la lluvia se produjeron otros derrumbes en la montaña que dañaron viviendas y escuelas causando además, la muerte de una mujer y de un niño.

Considerando que la vida de los pobladores se encontraba en peligro por las condiciones del lugar, principalmente en época de lluvias, el gobierno del estado decidió reubicarlos.

Mientras se elegía el lugar para la reubicación, los habitantes fueron instalados en el salón de eventos sociales de la cabecera municipal de Ixhuacán, y en algunas casas particulares. Allí permanecieron hasta que se terminó la construcción de más de 300 viviendas en el lugar llamado Xixitla.
A esa población se le denominó Barranca Nueva.

También fueron instaladas allí, familias de otra localidad llamada Villa Nueva.

Qué más recuerdo de Barranca Grande

Siendo yo niño, mi padre me permitía acompañar al sacerdote cuando éste salía  las congregaciones a celebrar misa, algunas veces íbamos a Barranca Grande.

Por aquellos años vivía allí Don Luis Fernández, señor que por estar obeso respiraba con dificultad. En casa de Don Luis daban de comer al sacerdote después de celebrar la misa; además de sacristán y algunas personas encargadas de los asuntos religiosos del lugar, se hacía acompañar el sacerdote por uno o dos monaguillos, yo era uno de ellos.

Recuerdo que doña Hermila, esposa de don Luis, nos atendía con amabilidad; estando todos sentados a la mesa, doña Hermila, refiriéndose a mí, bromeaba diciendo: “Procuren que coma bien ese niño porque está ñenguito” pues fui ñengo, y lo sigo siendo.

También recuerdo que en Ixhuacán, cuando yo era joven, mi abuela Justina si escuchaba cantar los grillos, recordaba su estancia en Barranca Grande, pues vivió allí durante una época de su vida, y me decía: “Parece que estoy en la Barranca siempre que oigo cantar los grillos”; y después de suspirar profundamente exclamaba: “Cómo se pasan los años”.

A ese hermoso lugar llegué a desempeñar por primera vez mi trabajo como profesor el 16 de octubre de 1952.

Algunas casas en Barranca Grande. Foto: Mariana Riveros

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