Elfego Riveros
Segunda de 3 partes
Si Marco Antonio
Pérez Vela fuera un simple socio o trabajador de la Sociedad Cooperativa de
Autotransportes Excélsior –como nosotros-, no le alcanzaría su salario para
tener tantas propiedades, como ranchos, casas, vehículos, cuentas bancarias y
otros negocios, dicen choferes, mecánicos, cobradores, despachadores e
inspectores a Radio Teocelo y al
periódico Alta Voz.
La circulación de
la edición 117 de Alta Voz -donde se detallan los agravios de Marcos en contra de humildes socios y trabajadores de
Excélsior-, despertó indignación e interés en diversos sectores y medios de
comunicación de la región, por la
impunidad con que el presidente del
Consejo de Administración convirtió la
cooperativa en un “imperio familiar”.
Por su parte,
Rosalío Olmos Rodríguez –enviado dos veces a la cárcel por Pérez Vela-, explica
a este medio impreso cuál es el propósito fundamental de entablar un juicio
mercantil en contra de los directivos de esa empresa camionera.
De cómo Marcos
se adueñó del patrimonio de todos
Habla desde su
humilde vivienda en Coatepec, el señor Raymundo Hernández Trujillo, quien posee
documentos que prueban una antigüedad de
44 años en los “Excélsior” (de 1958 a 2000), y
actualmente padece las consecuencias del “azúcar”, luego de ser echado a
la calle por Marco Antonio Pérez Vela,
sin un centavo de liquidación:
“... fui despachador, cobrador e inspector entre 1958 y
el año 2000, tiempo durante el cual trabajé entre 12 y 17 horas diarias, hasta
que Marcos decide suspenderme, por reclamar los derechos de los demás…todo se
descompuso por la ambición de Marco Antonio Pérez Vela, que empezó a correr a
los trabajadores; antes, el que se iba, no se iba sin nada, como en el tiempo
que fue presidente de la cooperativa don Gonzalo Fuentes; ahora Marcos saca a
los viejos y auténticos socios que levantamos la cooperativa y mete a nuevos
socios, a los que no les costó, para disponer a su antojo del patrimonio que no
es de ellos; algunos dicen que Marcos sí está comprando nuevos carros, pero yo
les digo que es con dinero de todos, no de él; además, se sabe que hace negocio
con las empresas camioneras, que le dan su comisión por la compra de unidades;
ahora ese señor ya se hizo rico pero con el dinero de nosotros, él y su familia
nomás agarran pero sin trabajar; en cambio, a uno que se acabó ahí lo echan a
la calle sin un centavo…”
La señora María
Luisa Elox, esposa de don Raymundo, cuenta que su marido fue asaltado y golpeado cuando era inspector,
por lo que dejó de trabajar unos días, mientras se reponía; por esa razón,
Pérez Vela lo echó de la cooperativa, inventándole “abandono de trabajo”.
Agrega que su
esposo, por la diabetes casi pierde la vista, no puede sostenerse, usa silla de
ruedas y necesita medicamento y tratamiento especial; lo poco que recibe de
pensión del Seguro no le alcanza y se indigna cuando narra a Alta Voz la respuesta que le dio Marco
Antonio Pérez Vela, cuando le reclamaba la liquidación de don Raymundo; le
dijo: “y para qué quiere dinero, para el Sancho?”
Otro de los
socios que fueron echados a la calle por el actual presidente del Consejo de
Administración de los Excélsior, fue Marcos Rizo Jácome, quien ingresó en 1974
como ayudante de mecánico hasta llegar a Jefe de Taller; por su desempeño y
honestidad lo hicieron socio de la cooperativa en 1986, hasta que Pérez Vela lo
despide también sin derecho a nada.
Aarón Rizo
Suárez recuerdan que en 1999 su papá
tuvo problemas con el hijo de Marcos, Marco
Antonio Pérez Limón, quien bajo los efectos del alcohol llegó al taller junto
con Sergio Luna y lo golpearon por negarse a ponerle horas extras, sin haberlas
trabajado, cuando era aprendiz de mecánico.
Por eso, Marcos
Rizo Jácome pidió su liquidación en 2001, pero Pérez Vela siempre le decía: “tú
espérate a la asamblea” y nunca le contestaron; en 2002, igual que a otros
socios, lo convocan pero para decirle que estaba fuera; muere por diabetes sin derecho a nada “y háganle como quieran”,
contestaban los abogados de la empresa cuando sus familiares reclamaban la
liquidación. Al menos le correspondían $ 176,000 pesos, dice su hijo Aarón.
Agrega que en diciembre de 2002, cuando él tenía 16
años, le tocó ver cómo Marco Antonio Pérez Vela puso judiciales en la entrada
del salón donde se llevaría a cabo aquella asamblea, pues quería tener todo el
control; en 14 años, dice, él y su familia ya se quedaron con todo, tiene
comprados a ministerios públicos, juzgados, agentes de Tránsito…
El hijo de Marcos
Rizo Jácome exhibe un Certificado de
Aportación con valor de $ 5,000 pesos, emitido en 1986 a nombre de su papá,
pero explica que Pérez Vela no ha querido explicarle a nadie si esos documentos
dan derecho a cobrar utilidades, por lo que exige se haga público el libro o
padrón de socios actuales y el número de certificados que posee cada uno.
Aarón y sus
hermanos Pablo y Rosa Luz, sobreviven junto con su mamá Concepción Suárez
Cuevas, gracias a una pequeña tienda de abarrotes que les dejó en Coatepec don
Marcos Rizo, a cuyos funerales prohibió ir Pérez Vela a socios y trabajadores
de la cooperativa; y menos cooperó con los gastos de sus funerales.
Otro caso narrado
para Radio Teocelo y Alta Voz es el de don Rogelio Ruiz Durán,
quien trabajó 25 años de chofer y dos de cobrador en la cooperativa Excélsior,
hasta el 2005 que consiguió una media liquidación.
Explica que
durante los años que trabajó en la línea camionera, pudo darse cuenta de la
serie de atropellos y agravios cometidos contra sus compañeros y de cómo se
adueñó del patrimonio de los auténticos trabajadores y socios de Excélsior:
“… me retiré, al ver que cualquier error lo usaba
(Pérez Vela) de pretexto para corrernos; se valía de los mismos compañeros para
echar de cabeza al que intentara unir o defender a los demás trabajadores; les
prometía hacerlos socios pero cuando ya no le servían, también les inventaba
cargos para despedirlos; una vez me suspendió un mes (muestra el
oficio)mandándome al taller y pagándome únicamente 50 pesos por día, en
represalia por platicar con Rosalío Olmos Rodríguez, que le viene grande; por
eso lo mandó a la cárcel dos veces, para
meterle miedo a otros que se atrevieran a defender sus derechos; Marcos
mintió, humilló, amenazó, dividió, manipuló y compró a todo mundo para quedarse
como dueño de todo y eso no puede ser, sí se puede evitar que él y su familia
se adueñen de lo que es de todos los trabajadores y de los socios más antiguos; él no puso dinero ni
trabajo cuando entró, era menos que los socios más antiguos y cómo es que ahora
es el patrón de todos, si en las cooperativas no hay patrones; pedimos que se
aclare todo y que se nos pague a todos una
justa liquidación, que se unan los demás; que Marcos rinda cuentas de las entradas y salidas de
dinero y explique lo de los Certificados de Aportación; que explique porqué dio
de baja del Seguro Social a tantos
trabajadores, porqué no hay
reparto de ganancias o utilidades y a nombre de quién están los terrenos y
carros de la cooperativa…”
Poderoso caballero…
Choferes, cobradores,
mecánicos y despachadores, así como socios y trabajadores excluidos de la
cooperativa Excélsior dicen lo que saben de Marco Antonio Pérez Vela, actual
presidente del Consejo de Administración de la empresa de autotransportes, que
ya cuenta ahora con 102 unidades en servicio.
En fondas y
tiendas de los alrededores de la Plaza
de Toros “Alberto Balderas”, de Xico,
comentan que por temor a
represalias –pues el inspector Alberto
Castillo (a) el fierro los vigila- no
dan sus nombres, pero a todos les consta que Marcos tiene al menos unas 12 casas -en Baxtla, Teocelo, Xico,
Coatepec y Xalapa- diez vehículos, terrenos, ganado, cuentas en el banco, taxis y negocios, algunos a su nombre y otros bajo
presta-nombres, desconociéndose hasta la fecha cuál es el sueldo que percibe como presidente del
Consejo de Administración de la Sociedad Cooperativa de Autotransportes
Excélsior.
En cambio, los
trabajadores del volante, cobradores, mecánicos y personal de oficinas reciben
sueldos muy bajos, trabajando 12 y hasta 14 horas diarias, a veces sin días de
descanso y para entrar a trabajar los obligan a pagar una fianza, de 3 a 5 mil
pesos; luego, explican, Pérez Vela le encarga “reventar” al inspector fierro a quien haya cometido alguna falta, por mínima
que sea, para despedirlo y quedarse con el dinero de la fianza, así se ha hecho
rico también.
Algunos socios
refieren que Pérez Vela es originario de Baxtla, municipio de Teocelo, no tiene
estudios y llegó a los Excélsior en
1986, trabajando un tiempo como chofer;
posteriormente, en 1991 entra a ser parte de la directiva y desde 1999 se convierte en presidente del Consejo de Administración –cargo que no ha
dejado desde hace 14 años-, desde donde manipula - con ayuda de sus abogados- a
los demás miembros de la directiva, con la advertencia de “ me apoyas o te vas”
y obligándolos a firmar documentos para alterar informes o inventar acuerdos de
supuestas asambleas, según testimonio de
socio que trabajó de 1981 al 2000 pero que fue corrido por Marcos al no cumplirle sus caprichos.
Incluso explican
que la misteriosa desaparición de Pérez Vela, entre el 22 de marzo y el 8 de
abril de 2011, se comentó entre los empleados como un auto-secuestro, para justificar el pago de rescate con dinero de la
empresa e incluso se asegura que con ese pretexto una de las camionetas en que
viaja el presidente del Consejo de Administración, no de la cooperativa sino de
su propiedad, fue blindada con dinero de los Excélsior.
Sobre la relación
de Marco Antonio Pérez Vela con el alcalde de Xico, Luis Alberto Pozos
Guzmán, algunos aseguran que son compadres; otros afirman que el presidente de
Xico es asesor de Marcos y podría
tener dinero invertido en la cooperativa; no pasan por alto el hecho de que el
Patronato de la Plaza de Toros “Alberto Balderas” le rentaba a los
Excélsior las afueras del local, para
que funcionara como terminal, pero desde que Pozos Guzmán tomó el control de la plaza, Pérez Vela dejó de pagar
12 mil pesos mensuales, desde octubre del año pasado; se afirma que el alcalde
de Xico le aconsejó a Marcos depositar ese dinero en el juzgado de
Coatepec, para “reventar” a José de la Luz González Gálvez, presidente del
patronato.
Llega caso Excélsior a Tribunales
Diversos medios
de comunicación, impresos y electrónicos, como La Jornada Veracruz, El Heraldo de Xalapa, Al Calor Político, Diario de
Xalapa y El Dictamen han recogido en
sus páginas y portales en internet, los atropellos cometidos por Antonio Pérez
Vela en contra del señor Rosalío Olmos Rodríguez, a quien metió a la cárcel en dos
ocasiones sólo por reunir firmas de sus demás compañeros de la cooperativa,
para solicitar asamblea y resolver la situación laboral de 14 personas
excluidas en 2002.
Como la primera
vez no le comprobaron nada y salió de la cárcel, explica Rosalío Olmos que el 5
de abril de 2004 le notifican por escrito los directivos de Excélsior que él
era uno de los 14 excluidos, por lo que el 16 de abril les contestó mediante
escrito que recibió René Barrera Caraza, que en ese momento era parte de la
directiva de la cooperativa.
La empresa ignoró
el escrito de contestación y el 14 de enero de 2005 Pérez Vela ordena
protocolizar ante notario acta en la que se dice que por no contestar la
notificación del 5 de abril del año anterior, Rosalío Olmos queda fuera de la
cooperativa Excélsior.
Posteriormente,
el 5 de enero de 2010, judiciales lo vuelven a detener y lo trasladan al
reclusorio de Pacho Viejo, bajo la acusación de Marco Antonio Pérez Vela de que
“se ostenta como socio (de la cooperativa Excélsior) sin serlo”, pero sale
también en libertad al no comprobársele nada.
Por eso, con la
asesoría del abogado Zózimo Rivera Pérez, Rosalío Olmos Rodríguez entabla un
juicio ordinario mercantil el 7 de septiembre del 2012 –expediente
135/2012-, para demandar ante el Poder Judicial de la Federación la nulidad de
la asamblea del 14 de enero de 2005, que lo excluyó como socio, con el falso
argumento de que no había contestado la
notificación del 5 de abril de 2004.
Sobre este
juicio, los días 22 y 25 de marzo de este año se realizaron dos audiencias en
el Juzgado Primero de Distrito en el Estado de Veracruz, en Xalapa, donde
compareció el licenciado Rubén Salvador Lara Mateos, apoderado legal de la Sociedad Cooperativa de
Autotransportes Excélsior Xalapa-Coatepec-Xico, Sociedad de Capital Limitada
“hoy Sociedad Cooperativa de Autotransportes “Excélsior” Xalapa-Coatepec-Xico”
y por separado Rosalío Olmos Rodríguez.
Aclara el demandante que en ningún momento desea causar daño alguno a la cooperativa y menos a sus trabajadores y socios o a sus familia, pues señala que a pesar de los bajos salarios que perciben y las fuertes presiones que hay sobre ellos, la mayoría se esmera en el servicio a los usuarios; el problema es –dice Rosalío- que Marcos quiere privatizar las ganancias de una cooperativa y las autoridades competentes deben investigar todo lo que pasa con los Excélsior.
Aclara el demandante que en ningún momento desea causar daño alguno a la cooperativa y menos a sus trabajadores y socios o a sus familia, pues señala que a pesar de los bajos salarios que perciben y las fuertes presiones que hay sobre ellos, la mayoría se esmera en el servicio a los usuarios; el problema es –dice Rosalío- que Marcos quiere privatizar las ganancias de una cooperativa y las autoridades competentes deben investigar todo lo que pasa con los Excélsior.
Derecho de réplica
Además de leer en
el noticiero “Agenda Informativa” de Radio
Teocelo y de publicar en la edición 117 de Alta Voz el texto íntegro que el pasado 7 de febrero entregó el señor Othoniel
Martínez Vásquez, en representación de la cooperativa Excélsior, también se ha
solicitado en tres ocasiones entrevista con el presidente del Consejo de
Administración, Marco Antonio Pérez Vela o alguno de los demás directivos de la
línea o sus abogados.
Mediante llamadas
telefónicas los días viernes 15,
miércoles 20 y martes 26 de marzo, la
secretaria Edith Velázquez nos ha informado, desde las oficinas de Hernández y
Hernández número 44, que Pérez Vela y
Othoniel Martínez, lo mismo que el abogado Lara Mateos “no desean hacer ninguna
declaración” como derecho de réplica en
ambos medios de comunicación.
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