Beatriz Mora
A muchas personas y especialmente a muchas mujeres, nos gustaría ver en la política de nuestro País y nuestro Estado hechos concretos que reflejen que tanto hombres y mujeres tienen las mismas oportunidades, así como el mismo trato para acceder a cargos de elección popular, y que no se utilice a las mujeres como botín electoral; que existan en las campañas políticas propuestas concretas para el avance y empoderamiento de las mujeres (pues las necesidades de este sector son específicas), y por supuesto que sean concretadas al llegar a estos cargos. Lo más importante es que quien ocupe las alcaldías o diputaciones, sean hombres o mujeres, tenga perspectiva de género, es decir, que sean conscientes de las necesidades específicas de las mujeres, analizando cómo les afectan ciertos problemas, pues no perjudica de igual forma a hombres y mujeres el hecho de que no haya alumbrado en las calles por las que transitan o que se escasee el suministro de agua en sus casas, por ejemplo.
Desafortunadamente observamos todo lo contrario en el ya cercano Proc
eso Electoral en Veracruz, en el cual elegiremos a las personas que ocuparán las presidencias municipales y las diputaciones. Nuestra región no es la excepción. Aunque los tiempos oficiales para las campañas aún no llegan, ya vemos la pasarela de personajes que aspiran a la “silla presidencial”. Pero, ¿qué papel juegan o jugarán las mujeres dentro de este proceso electoral?
Será mínima la participación de las mujeres que aspiran a ocupar estos cargos de elección popular y a pesar de ello habrá avances. Recordemos que hace algunas décadas sólo los hombres tenían el privilegio de votar, fue gracias a la participación y exigencia organizada de las mujeres que se nos otorgó este derecho del sufragio. Sin embargo, la separación sexistas de roles ha contribuido históricamente a que los hombres tengan presencia y participación en la vida pública, en la sociedad, en trabajos, cargos políticos, gobierno, etcétera. A las mujeres en cambio se nos ha relegado a la vida privada, al cuidado del hogar, de la pareja y de las hijas e hijos. Las féminas que transgreden estas “reglas” no son bien vistas por la comunidad. Por lo anterior, es entendible que la participación de las mujeres en la política aún sea escasa, agregando además el elemento de la poca oportunidad de espacios y el poco impulso y capacitación para que participen. Fue por ello que se implementó el mecanismo de “las cuotas de género”, sin embargo, estás también se han manipulado y vemos casos donde una vez que las mujeres son electas, renuncian (obligadamente) para que el cargo sea ocupado por el esposo, el pariente o el amigo. Sin duda es importante que las mujeres accedan a los cargos de elección popular, teniendo los mismos derechos que los hombres para ello, pero hay que enfatizar que el hecho de que una mujer esté en un cargo no garantiza de ninguna forma que haga un trabajo a favor de sus semejantes.
Por otro lado, las mujeres serán utilizadas como botín electoral, esto quiere decir que se aprovecharán días como el 08 de marzo, 10 de mayo y otras fechas similares para hacer eventos donde llenarán salones con mujeres, simulando que “atraparon” su interés, sin embargo y de manera paradójica, muchas de estas mujeres serán obligadas a ir a estos eventos condicionando su asistencia con el apoyo de Oportunidades u otros parecidos, o bien abusando de su necesidad económica.
Finalmente, en las campañas políticas, difícilmente escucharemos propuestas que contribuyan a generar cambios concretos por el avance y empoderamiento de las mujeres, por ejemplo políticas públicas o mecanismos para erradicar y sancionar la violencia contra las mujeres. El tema se usará sólo como bandera política, de nuevo, pues al llegar al poder, será un tema no incluido por no considerarlo de interés.

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