17 de marzo de 2013

SE APROPIA MARCOS DE LOS “EXCÉLSIOR”



Don Raymundo Trujillo Hernández, al pie de dos nuevas unidades de los “Excélsior” cuando aún trabajaba para la empresa. Excluido injustamente por Marco Antonio Pérez Vela, ahora vive en silla de ruedas, después de trabajar 44 años como chofer. Su esposa María Luisa Elox solo recibió  ofensas del presidente del Consejo de Administración, cuando reclamaba el pago de la liquidación de su marido.
 
Elfego Riveros

Primera de 3 Partes

Con 100 unidades en operación la Sociedad Cooperativa de Autotransportes “Excélsior” Xalapa-Coatepec-Xico, Sociedad de Responsabilidad Limitada y Capital Variable, no puede negarle a sus trabajadores y socios el pago de prestaciones de ley y  reparto de utilidades, a menos que Marco Antonio Pérez Vela se esté quedando con todo, dijeron a Alta Voz choferes, cobradores y mecánicos de la empresa, algunos de ellos excluidos en 2002 sin pago de liquidación por  órdenes  del actual presidente del Consejo de Administración.

Viejos, enfermos, sin trabajo  y sin dinero para contratar abogados –“muchos de nosotros con miedo, porque Marcos es capaz de todo”-, 14 de ellos se atrevieron a romper el silencio por medio de la XEYT- Radio Teocelo para que se conozca, se  investigue y se proceda contra directivos de “Excélsior”, pues  además presumen que  Pérez Vela  y el Consejo de Administración podrían  estar evadiendo el fisco.
A la pregunta de cómo fue que se llegó a todo esto entre socios, trabajadores, mecánicos, administradores y directivos, el grupo de excluidos no duda  en responder que todo es obra de Marco Antonio Pérez Vela, quien –dicen- de 100 socios que tenía la cooperativa en el 2000, despidió a la mayoría, los de mayor  antigüedad,  con ayuda de abogados, jueces y notarios, para dejar  únicamente  a 15,  entre hijos,  yernos e incondicionales.

Incluso  que Pérez Vela alega  ser compadre del ex gobernador de Veracruz  Fidel Herrera Beltrán y de tener  de su lado a  delegados de Tránsito, asesores, “periodistas”, judiciales, agentes del Ministerio Público y  alcaldes, para quedarse con el patrimonio de todos los trabajadores y socios, según  Rosalío Olmos Rodríguez, ex socio y trabajador de la cooperativa,  enviado dos veces a la cárcel por  directivos de “Excélsior” por intentar defender a sus compañeros.

Rompiendo el silencio
Armándose de valor y con grueso expediente bajo el brazo,  Rosalío Olmos cuenta que él entró a trabajar a  la línea  el 15 de abril de 1994 como cobrador y después siguió como chofer y socio en el 2000, hasta que en el 2009 fue suspendido y privado de todos sus derechos por  decisión de Pérez Vela, solo por pedir que se aclarara la situación de otros 14 de sus compañeros que también  fueron  suspendidos   por  el presidente del Consejo de Administración  en 2002, como  el señor Raymundo Trujillo Hernández, que trabajó 44 años “ y fue echado a la calle sin un centavo de liquidación”.

Arriesgando su propia vida, Rosalío Olmos Rodríguez, dice a Alta Voz que no descansará en su lucha por aclarar lo que Marco Antonio Pérez Vela  ha hecho con la cooperativa de carros “Excélsior”, pues de 100 socios que había hace diez años, solamente quedan 15 y son amigos, hijos, yernos e incondicionales que no ven por el trabajador y sus familias. Los auténticos socios no recibieron reparto de utilidades, señala quien fuera cobrador; enviado a la cárcel en dos ocasiones por defender a socios y trabajadores excluidos.


Explica Chalío –como le dice Pérez Vela a  Rosalío-, que la cooperativa que fundaron 43 socios el 15 de enero de  1936 con el nombre de Sociedad Cooperativa de Transportes “Excélsior”, Sociedad de Capital Limitada”, pasó de ser una fuente empleo para muchas familias y de generoso y eficiente  servicio para usuarios de toda la región, a una empresa privada que Marcos maneja a su antojo, sin rendirle cuentas a nadie, si acaso de beneficio para él y sus propios hijos y yernos, “y con muchas deficiencias y atropellos contra particulares y usuarios, en caso de accidentes”, aunque reconoce que también en la empresa labora personal calificado, atento y responsable.

Sin embargo dice que en 14 años, narra con indignación,  Pérez Vela  se apropió del patrimonio de todos, sin haber aportado capital ni trabajo a la empresa, pues con artimañas llegó en 1986 trabajando como chofer y ya en 1990 era parte de la directiva.

 Estando dentro de la empresa camionera, dice  Rosalío Olmos  que pudo conocer toda  la estrategia y  maniobras que siguió el actual presidente del Consejo de Administración, desde el 19 de mayo del 2000,  para convertirse en dueño  único y patrón de los “Excélsior”:

“…nos ingresó como socios (a 73 trabajadores) a sabiendas de que en diciembre se iban a hacer cambios en el  Consejo  de Administración; habló con varios compañeros asalariados  y  nos dijo que nos iba a ingresar como socios a todos, ‘pero con la condición de que no quiero que me cambien’; pidió que lo apoyáramos y que se eligiera un consejo de socios nuevos, ‘ porque ya no quiero que quede un consejo de socios viejos’,  porque él sabía que si quedaba un consejo de socios viejos, lo iban a sacar de la administración; nos prometió  que nos iba a ayudar con lo de la antigüedad y las liquidaciones conforme a la ley y que como socios contaríamos con certificados de aportación…”

Ya con mayoría de socios nuevos, agrega, se formó el consejo como él quería, reservándose Pérez Vela el cargo de Secretario del Consejo de Administración y poniendo como Presidente a Francisco Javier Vargas Sánchez y como Tesorero a Bernardo Ancona Elox, socios nuevos e  inexpertos que utilizó para sacar a socios y trabajadores –viejos y nuevos-, a finales del 2001.

Por eso, señala,  aún siendo socio  comencé a recabar firmas para pedir una asamblea general extraordinaria al Consejo de Administración, para que se resolviera la situación de los compañeros que estaban siendo despedidos, mandándome a llamar Marco Antonio para decirme que no hiciera nada por ellos,  “deja que se los lleve el carajo” y diciendo que a cambio él me iba a recompensar con lo que quisiera, dinero, carro…pero como no acepté y seguí recabando firmas –hasta reunir 54-, le ordenó a al presidente del Consejo de Administración que me citara en las oficinas de la empresa, en Amado Nervo 114, de Coatepec, el 2 de enero de 2002.

El largo testimonio  de Rosalío Olmos se transmitió por Radio Teocelo, los días  29 y 30  de enero, y de el se desprenden diversos agravios  cometidos por Marco Antonio Pérez Vela en contra de otros socios y trabajadores excluidos como Alberto Lozada Miranda, Enrique Rivera Domínguez, Moisés Vergara Moreno, Marcos Rizo Jácome, Raymundo Trujillo Hernández, Manuel Fernández Acosta, José Gregorio Báez Tlapa, Marino García Ortiz, Gabriel Herrera Díaz, Eugenio López González, Miguel Martínez Dionisio, Luis García Flores y Fidel Herrera Molina.

La mayoría fueron despedidos o excluidos  perversamente  por el actual presidente del Consejo de Administración, de acuerdo a sus propias palabras – testimonios transmitidos por XEYT la primera semana de febrero-,   donde se describe a un Marco Antonio Pérez Vela lanzando  acusaciones infundadas,  intrigas y hostigamiento einvolucrando a sus abogados para enviar  a la cárcel  al señor  Darío Sandoval Gutiérrez, tesorero del Consejo de Administración en 97-98, a quien le inventó un fraude por el que  tuvo que   pasar cinco años  en la cárcel municipal de Coatepec, sin  ser juzgado, de 2002 a 2007.

Sospechosamente, Marco Antonio Pérez Vela no demandó en esa  ocasión  a todos los demás integrantes del Consejo Administración de la cooperativa, si acaso a otro inocente, dice Rosalío Olmos, que fue Lázaro Pérez Acosta, que también fue puesto tras las rejas por mentiras de Pérez Vela.

El mismo Rosalío Olmos Rodríguez relata cómo en dos ocasiones tuvo que pisar la cárcel –en mayo del 2000 y en enero de 2010-,  también  por orden de  Pérez Vela, pero en ambas salió libre por falta de pruebas; se trataba, dice, de intimidarme para impedir que se hiciera la asamblea general extraordinaria y para que no siguiera cuestionando sus excesos al frente de la cooperativa.

En febrero de 2002  el actual presidente del Consejo de Administración me ordenó entregarle las 54 firmas que había recabado pidiendo una asamblea, por lo que ya conociendo los nombres de los socios que me habían firmado, los empezó a llamar uno por uno, para decirles que yo era un delincuente y que estaba cometiendo un delito, que les ordenaba retractarse o de lo contrario también los mandaría a la cárcel, junto conmigo, -explica Rosalío Olmos-, agregando que bajo ese chantaje y presión –teniendo a sus abogados y demás directivos enfrente-, consiguió que 33 compañeros me dieran la espalda, obligándolos a declarar que yo había falsificado sus firmas.

Otras voces
En diciembre de 2004 René Barrera Caraza y Jorge Darío Muñoz Velázquez, interpusieron denuncia ante la Agencia No 17 del Ministerio Público de la Dirección de Averiguaciones Previas (AP 125E/2004), por presunto fraude por 17 millones de pesos, debido a que Marco Antonio Pérez Vela y demás integrantes del Consejo de Administración de los “Excélsior” no pagaron rendimientos a 55 socios de 2000 a 2004. A cada uno le negaron el pago de unos 300 mil pesos, de acuerdo al texto de la denuncia.

Según  Barrera Caraza y Muñoz Velázquez, la cooperativa debió  repartir entre sus asociados  el 85% de todo lo que ingresó en esos años, además de  cubrir todas las  prestaciones de ley a sus  trabajadores (choferes y cobradores, principalmente), pues hasta esos años los directivos de “Excélsior” no rendían cuentas claras sobre el reparto de utilidades o rendimientos.

Por otra parte, los socios y trabajadores excluidos por Pérez Vela, como Raymundo Trujillo Hernández, Aarón Rizo Suárez (hijo de Marcos Rizo Jácome, QEPD), Rogelio Ruiz Durán y  Darío Sandoval  Gutiérrez, entre otros, hicieron públicos sus testimonios por medio de la XEYT, acerca de la forma en que fueron echados a la calle, sin pago de liquidación, especialmente los de mayor antigüedad.

No menos importantes han sido los testimonios de agravio que han sufrido usuarios de los “Excélsior” y propietarios de vehículos particulares en casos de accidente, como el ocurrido el 4 de febrero de 2008 sobre la vía rápida Coatepec-Xalapa –cerca del puente vehicular-, cuando el conductor de un “Excélsior”  transitaba a exceso de velocidad  y se impactó contra la parte trasera de  un autobús de Líneas Unidas, dejando  lesionados a Isaías Fernández Cortés y su esposa Elizabeth Castillo Colorado; su hija de 6 años América Leinali Fernández Castillo; así como también la señora Faustina Morales Martínez y su hija Lizbeth del Moral Morales de 15 años; Mirla María Rosaldo Castillo y Othón Navarro Cortina, todos ellos atendidos y trasladados a distintos hospitales por paramédicos de la Cruz Roja de Coatepec.

Como en muchos otros accidentes, ocasionados por unidades de “Excélsior”, aparecen los peritos de Tránsito de Coatepec, el ajustador de la cooperativa y los abogados del “Excélsior” para intimidar a las víctimas y poner a salvo los intereses de Marco Antonio Pérez Vela, según lo publicado por esas personas en diversos medios de comunicación, quienes además denunciaron la prepotencia con la que siempre se conducen, alegando tener influencias con altos funcionarios y políticos.

Nuevas unidades
Una solicitud de acceso a la información presentada a la Dirección General de Tránsito del Estado en 2010, arrojó el dato de que el total de las unidades concesionadas a las tres principales empresas del transporte público en la región era de 283 unidades, de las cuales La Azteca manejaba 129, Líneas Unidas 80 y “Excélsior” 74.

Sin embargo, el 18 de noviembre de 2010 Marco Antonio Pérez Vela dio a conocer, en las afueras de la Plaza de Toros de Xico, que la cooperativa había adquirido otras 9 unidades, más 15 que le habría cedido La Azteca a principios de 2013, de acuerdo a lo expuesto en Radio Teocelo  parte de un grupo de 100  acreedores de esa otra empresa camionera, representados por  Arturo Altamirano Sayago y Miguel G Ortiz Ceballos.

Continuará...
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En el siguiente número de Alta Voz: los testimonios de otros socios y trabajadores de “Excélsior”, el auto-secuestro de Pérez Vela, en 2011, los arreglos  del alcalde de Xico Luis Alberto Pozos Guzmán con el actual presidente del Consejo de Administración  y  el juicio mercantil que emprendió Rosalío Olmos Rodríguez en su contra a finales de 2012.

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