Elfego Riveros
Primera de 3
Partes
Con 100 unidades
en operación la Sociedad Cooperativa de Autotransportes “Excélsior”
Xalapa-Coatepec-Xico, Sociedad de Responsabilidad Limitada y Capital Variable,
no puede negarle a sus trabajadores y socios el pago de prestaciones de ley y reparto de utilidades, a menos que Marco
Antonio Pérez Vela se esté quedando con todo, dijeron a Alta Voz choferes, cobradores y mecánicos de la empresa, algunos de
ellos excluidos en 2002 sin pago de liquidación por órdenes
del actual presidente del Consejo de Administración.
Viejos, enfermos,
sin trabajo y sin dinero para contratar
abogados –“muchos de nosotros con miedo, porque Marcos es capaz de todo”-, 14 de ellos se atrevieron a romper el
silencio por medio de la XEYT- Radio Teocelo para que se conozca, se investigue y se proceda contra directivos de
“Excélsior”, pues además presumen
que Pérez Vela y el Consejo de Administración podrían estar evadiendo el fisco.
A la pregunta de
cómo fue que se llegó a todo esto entre socios, trabajadores, mecánicos,
administradores y directivos, el grupo de excluidos no duda en responder que todo es obra de Marco Antonio
Pérez Vela, quien –dicen- de 100 socios que tenía la cooperativa en el 2000, despidió
a la mayoría, los de mayor antigüedad, con ayuda de abogados, jueces y notarios, para
dejar únicamente a 15, entre hijos,
yernos e incondicionales.
Incluso que Pérez Vela alega ser compadre del ex gobernador de
Veracruz Fidel Herrera Beltrán y de
tener de su lado a delegados de Tránsito, asesores,
“periodistas”, judiciales, agentes del Ministerio Público y alcaldes, para quedarse con el patrimonio de
todos los trabajadores y socios, según Rosalío Olmos Rodríguez, ex socio y trabajador
de la cooperativa, enviado dos veces a la
cárcel por directivos de “Excélsior” por
intentar defender a sus compañeros.
Rompiendo el silencio
Armándose de
valor y con grueso expediente bajo el brazo,
Rosalío Olmos cuenta que él entró a trabajar a la línea el 15 de abril de 1994 como cobrador y después
siguió como chofer y socio en el 2000, hasta que en el 2009 fue suspendido y
privado de todos sus derechos por decisión de Pérez Vela, solo por pedir que se
aclarara la situación de otros 14 de sus compañeros que también fueron
suspendidos por el
presidente del Consejo de Administración
en 2002, como el señor Raymundo
Trujillo Hernández, que trabajó 44 años “ y fue echado a la calle sin un
centavo de liquidación”.
Explica Chalío –como le dice Pérez Vela a Rosalío-, que la cooperativa que fundaron 43
socios el 15 de enero de 1936 con el
nombre de Sociedad Cooperativa de Transportes “Excélsior”, Sociedad de Capital
Limitada”, pasó de ser una fuente empleo para muchas familias y de generoso y
eficiente servicio para usuarios de toda
la región, a una empresa privada que Marcos
maneja a su antojo, sin rendirle cuentas a nadie, si acaso de beneficio para él
y sus propios hijos y yernos, “y con muchas deficiencias y atropellos contra particulares
y usuarios, en caso de accidentes”, aunque reconoce que también en la empresa
labora personal calificado, atento y responsable.
Sin embargo dice
que en 14 años, narra con indignación, Pérez Vela
se apropió del patrimonio de todos, sin haber aportado capital ni
trabajo a la empresa, pues con artimañas llegó en 1986 trabajando como chofer y
ya en 1990 era parte de la directiva.
Estando dentro de la empresa camionera,
dice Rosalío Olmos que pudo conocer toda la estrategia y maniobras que siguió el actual presidente del
Consejo de Administración, desde el 19 de mayo del 2000, para convertirse en dueño único y patrón de los “Excélsior”:
“…nos ingresó como socios (a
73 trabajadores) a sabiendas de que en diciembre se iban a hacer cambios en el Consejo de Administración; habló con varios compañeros
asalariados y nos dijo que nos iba a ingresar como socios a
todos, ‘pero con la condición de que no quiero que me cambien’; pidió que lo
apoyáramos y que se eligiera un consejo de socios nuevos, ‘ porque ya no quiero
que quede un consejo de socios viejos’, porque él sabía que si quedaba un consejo de
socios viejos, lo iban a sacar de la administración; nos prometió que nos iba a ayudar con lo de la antigüedad y
las liquidaciones conforme a la ley y que como socios contaríamos con
certificados de aportación…”
Ya con mayoría de
socios nuevos, agrega, se formó el consejo como él quería, reservándose Pérez
Vela el cargo de Secretario del Consejo de Administración y poniendo como
Presidente a Francisco Javier Vargas Sánchez y como Tesorero a Bernardo Ancona
Elox, socios nuevos e inexpertos que
utilizó para sacar a socios y trabajadores –viejos y nuevos-, a finales del
2001.
Por eso, señala, aún siendo
socio comencé a recabar firmas para
pedir una asamblea general extraordinaria al Consejo de Administración, para
que se resolviera la situación de los compañeros que estaban siendo despedidos,
mandándome a llamar Marco Antonio para decirme que no hiciera nada por
ellos, “deja que se los lleve el carajo”
y diciendo que a cambio él me iba a recompensar con lo que quisiera, dinero,
carro…pero como no acepté y seguí recabando firmas –hasta reunir 54-, le ordenó
a al presidente del Consejo de Administración que me citara en las oficinas de
la empresa, en Amado Nervo 114, de Coatepec, el 2 de enero de 2002.
El largo testimonio de Rosalío Olmos
se transmitió por Radio Teocelo, los
días 29 y 30 de enero, y de el se desprenden diversos
agravios cometidos por Marco Antonio
Pérez Vela en contra de otros socios y trabajadores excluidos como Alberto
Lozada Miranda, Enrique Rivera Domínguez, Moisés Vergara Moreno, Marcos Rizo
Jácome, Raymundo Trujillo Hernández, Manuel Fernández Acosta, José Gregorio
Báez Tlapa, Marino García Ortiz, Gabriel Herrera Díaz, Eugenio López González,
Miguel Martínez Dionisio, Luis García Flores y Fidel Herrera Molina.
La mayoría fueron despedidos o excluidos
perversamente por el actual
presidente del Consejo de Administración, de acuerdo a sus propias palabras –
testimonios transmitidos por XEYT la primera semana de febrero-, donde se describe a un Marco Antonio Pérez
Vela lanzando acusaciones
infundadas, intrigas y hostigamiento einvolucrando
a sus abogados para enviar a la
cárcel al señor Darío Sandoval Gutiérrez, tesorero del Consejo
de Administración en 97-98, a quien le inventó un fraude por el que tuvo que pasar cinco años en la cárcel municipal de Coatepec, sin ser juzgado, de 2002 a 2007.
Sospechosamente, Marco Antonio Pérez Vela no demandó en esa ocasión a todos los demás integrantes del Consejo
Administración de la cooperativa, si acaso a otro inocente, dice Rosalío Olmos,
que fue Lázaro Pérez Acosta, que también fue puesto tras las rejas por mentiras
de Pérez Vela.
El mismo Rosalío
Olmos Rodríguez relata cómo en dos ocasiones tuvo que pisar la cárcel –en mayo
del 2000 y en enero de 2010-, también por orden de
Pérez Vela, pero en ambas salió libre por falta de pruebas; se trataba,
dice, de intimidarme para impedir que se hiciera la asamblea general extraordinaria
y para que no siguiera cuestionando sus excesos al frente de la cooperativa.
En febrero de
2002 el actual presidente del Consejo de
Administración me ordenó entregarle las 54 firmas que había recabado pidiendo
una asamblea, por lo que ya conociendo los nombres de los socios que me habían
firmado, los empezó a llamar uno por uno, para decirles que yo era un
delincuente y que estaba cometiendo un delito, que les ordenaba retractarse o
de lo contrario también los mandaría a la cárcel, junto conmigo, -explica
Rosalío Olmos-, agregando que bajo ese chantaje y presión –teniendo a sus
abogados y demás directivos enfrente-, consiguió que 33 compañeros me dieran la
espalda, obligándolos a declarar que yo había falsificado sus firmas.
Otras voces
En diciembre de
2004 René Barrera Caraza y Jorge Darío Muñoz Velázquez, interpusieron denuncia
ante la Agencia No 17 del Ministerio Público de la Dirección de Averiguaciones
Previas (AP 125E/2004), por presunto fraude por 17 millones de pesos, debido a
que Marco Antonio Pérez Vela y demás integrantes del Consejo de Administración
de los “Excélsior” no pagaron rendimientos a 55 socios de 2000 a 2004. A cada
uno le negaron el pago de unos 300 mil pesos, de acuerdo al texto de la
denuncia.
Según Barrera Caraza y Muñoz Velázquez, la
cooperativa debió repartir entre sus
asociados el 85% de todo lo que ingresó
en esos años, además de cubrir todas las
prestaciones de ley a sus trabajadores (choferes y cobradores,
principalmente), pues hasta esos años los directivos de “Excélsior” no rendían
cuentas claras sobre el reparto de utilidades o rendimientos.
Por otra parte,
los socios y trabajadores excluidos por Pérez Vela, como Raymundo Trujillo
Hernández, Aarón Rizo Suárez (hijo de Marcos Rizo Jácome, QEPD), Rogelio Ruiz
Durán y Darío Sandoval Gutiérrez, entre otros, hicieron públicos sus
testimonios por medio de la XEYT,
acerca de la forma en que fueron echados a la calle, sin pago de liquidación,
especialmente los de mayor antigüedad.
No menos
importantes han sido los testimonios de agravio que han sufrido usuarios de los
“Excélsior” y propietarios de vehículos particulares en casos de accidente,
como el ocurrido el 4 de febrero de 2008 sobre la vía rápida Coatepec-Xalapa
–cerca del puente vehicular-, cuando el conductor de un “Excélsior” transitaba a exceso de velocidad y se impactó contra la parte trasera de un autobús de Líneas Unidas, dejando lesionados a Isaías Fernández Cortés y su
esposa Elizabeth Castillo Colorado; su hija de 6 años América Leinali Fernández
Castillo; así como también la señora Faustina Morales Martínez y su hija
Lizbeth del Moral Morales de 15 años; Mirla María Rosaldo Castillo y Othón
Navarro Cortina, todos ellos atendidos y trasladados a distintos hospitales por
paramédicos de la Cruz Roja de Coatepec.
Como en muchos
otros accidentes, ocasionados por unidades de “Excélsior”, aparecen los peritos
de Tránsito de Coatepec, el ajustador de la cooperativa y los abogados del
“Excélsior” para intimidar a las víctimas y poner a salvo los intereses de
Marco Antonio Pérez Vela, según lo publicado por esas personas en diversos
medios de comunicación, quienes además denunciaron la prepotencia con la que
siempre se conducen, alegando tener influencias con altos funcionarios y
políticos.
Nuevas unidades
Una solicitud de
acceso a la información presentada a la Dirección General de Tránsito del
Estado en 2010, arrojó el dato de que el total de las unidades concesionadas a
las tres principales empresas del transporte público en la región era de 283
unidades, de las cuales La Azteca manejaba 129, Líneas Unidas 80 y “Excélsior”
74.
Sin embargo, el
18 de noviembre de 2010 Marco Antonio Pérez Vela dio a conocer, en las afueras
de la Plaza de Toros de Xico, que la cooperativa había adquirido otras 9
unidades, más 15 que le habría cedido La Azteca a principios de 2013, de
acuerdo a lo expuesto en Radio Teocelo parte de un grupo de 100 acreedores de esa otra empresa camionera,
representados por Arturo Altamirano
Sayago y Miguel G Ortiz Ceballos.
Continuará...
____________
En el siguiente número de
Alta Voz: los testimonios de otros socios y trabajadores de “Excélsior”, el
auto-secuestro de Pérez Vela, en 2011, los arreglos del alcalde de Xico Luis Alberto Pozos Guzmán
con el actual presidente del Consejo de Administración y el
juicio mercantil que emprendió Rosalío Olmos Rodríguez en su contra a finales
de 2012.
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