17 de marzo de 2013
“MÉXICO EN LLAMAS” DE ANABEL HERNÁNDEZ
Beatriz Mora
Anabel Hernández García es periodista y escritora mexicana. Realiza periodismo de investigación sobre hechos de corrupción. En el año 2001 ganó el Premio Nacional de Periodismo de México. En 2003 recibió un reconocimiento de parte de UNICEF. En 2010 escribió el libro Los Señores del Narco. El 3 de mayo de 2011 denunció en televisión nacional que el Secretario General de Seguridad Pública del Gobierno de Calderón, Genaro García Luna, había contratado a Policías Federales para asesinarla, ofreciéndoles a cambio mejores cargos. La periodista presenta su más reciente libro México en Llamas y narra por qué es importante leerlo.
“Hay desánimo en la sociedad, pero no podemos desfallecer. La situación en que esta nuestro país hace que no demos tregua. Tenemos que restablecernos, restaurar nuestro trabajo social cotidiano, no hay otra manera de cambiar el país. La gente de poder no va a cambiar. Los únicos que podemos cambiar somos nosotros. Hay que dar la pelea por el país.
Fuentes de información mías fueron ejecutadas. Uno de ellos: Mario Arturo Acosta Chaparro, quien cara a cara en el 2010 me reveló que Felipe Calderón y Juan Camilo Mouriño le ordenaron ir a pactar con los narcos. La guerra contra el narco era una gran farsa desde el origen. Él fue asesinado porque sabía demasiado. Lo que hizo el Gobierno de Calderón antes de concluir fue acabar con los cabos sueltos… Felipe Calderón sabe lo que es y lo que hizo. Quería matar o encarcelar a los testigos que lo pudieran comprometer ante una corte internacional.
Felipe Calderón es un miserable, un hombre indolente, insensible, incapaz de sentir nada por el prójimo. El primer capítulo del libro lo titulo Cal-Nerón, pues mientras Nerón incendiaba Roma, con un arpa entonaba cantos. Calderón cantaba en Michoacán, su propia tierra, la que dejo hecha cenizas…
Calderón destruyo al Ejército Mexicano. El General Tomás Ángeles Dauahare días antes de ser despedido de Los Pinos habló con Calderón, le dio una lista con los nombres de todos los Generales involucrados con el narco y los mandos policiacos que protegían a los cárteles, le dijo que ya antes le había dado esa información a Juan Camilo Mouriño; aunque Calderón le agradeció el hecho, a los pocos días fue despedido y días después encarcelado. Lo mandaron a prisión pero es inocente. Calderón fue cómplice por protección y omisión, metió a la cárcel o despidió a los Generales honestos y los corruptos se quedaron. Protegió a los cárteles, principalmente al de Sinaloa y protegió a los funcionarios públicos corruptos en lugar de mandarlos a la cárcel. Por eso, todos los homicidios, los más de 80mil fueron su absoluta responsabilidad.
Este México en Llamas que nos deja Calderón es un país hecho pedazos. Queremos que Peña Nieto nos diga de manera pública, cara a cara a los mexicanos: ¿Cuál es el diagnóstico que tiene? ¿Cómo recibió este país? ¿En qué estado se encuentra el Ejército? En qué situación de absoluta descomposición encontró a la Secretaria de Seguridad Pública Federal pues prefirió eliminarla. Y, ¿por qué con base en ese diagnóstico no hay investigaciones u órdenes de aprensión en contra de los responsables?
El sexenio panista ya terminó, pero los hombres responsables están pensando en extender su poder. Felipe Calderón se fue a Harvard (por la puerta de atrás), como profesor temporal en un diplomado que le hicieron a modo, pero ni en Harvard lo quieren. Genaro García Luna está en Miami, estableció una empresa fachada, como las que tiene en México, que seguramente se prestaban para lavar dinero y hacer otro tipo de negocios.
Es escandaloso, indignante cómo los medios de comunicación hablan de México –a partir del 01 de diciembre-, como si ya no hubiera más muertos, como si los carteles se hubieran extinguido, como si la delincuencia ya no estuviera más. Pareciera como si el primero de diciembre amanecimos en otro mundo y eso es falso, pero es parte de volver al viejo sistema del PRI.
El viejo PRI era el que negociaba con los narcotraficantes y con los carteles. Sin embargo, aunque Enrique Peña Nieto quisiera hacerlo no va a poder. El grave problema que dejó Calderón y García Luna es centenas de células criminales, armados desde AK47 hasta lanza misiles, que no le obedecen a nadie y que agarraron una porción de territorio mexicano y dicen “esto es mío”. Por eso todos los días escuchamos que surgen nuevas células delictivas, y es verdad. Por cada uno de los narcotraficantes que Calderón mató o metió a la cárcel se multiplicaron por cincuenta. Un narcomenudista chiquitito, en un curso intensivo de tres días se convirtió en jefe de plaza de todo Guanajuato, por ejemplo. Les enseñaron cómo sobornar a policías municipales, cómo convencer a los taxistas de hacerse halcones, cómo contratar prostitutas para que fueran vigilantes, cómo distribuir la droga, cómo hacer que la gente se dogre más. Estos 6 años de impunidad fueron una escuela del crimen. Además, es gente con un gran rencor y descomposición social, que se vuelve muy violenta y salvaje. Para estas células criminales el botín somos nosotros. Son los que nos extorsionan, los que secuestran, los que prostituyen a nuestros hijos y se dedican a la pornografía infantil. Por todo ello, Peña Nieto y el modelo viejo del PRI no puede sentarlos a la mesa a negociar, ¿cuántos miles tendrían que estar en esa mesa?
También existen grupos de mercenarios, es otra herencia de Felipe Calderón, de los cuales nunca quiso reconocer su existencia. Se contratan para matar a sueldo. Tienen toda una metodología, no actúan al azar. Todo está perfectamente orquestado.
El gobierno de Peña Nieto no puede estar haciendo propuestas de legislación sin que antes nos diga cuántas células criminales, cuántos grupos de mercenarios hay en México y cuál va a ser su actitud como Gobierno respecto a ellos. Porque pactar con ellos es condenar a México al extermino, a la extinción. El nivel de violencia no va a disminuir, ni las extorciones ni los secuestros. Este legado de Calderón es una infamia.
Este libro México en Llamas es para que ninguno de nosotros olvide lo que pasó. Porque Calderón quiere imponernos a su esposa como presidenta en 2018. Además, es perfectamente posible porque somos unos desmemoriados, porque somos corresponsales de lo que le ha pasado a este país. Es para no perder la memoria, para que de eso que deja Calderón, exigir cuentas a Peña Nieto. Este libro es para que Calderón, García Luna y sus cómplices jamás tengan ni nuestro perdón ni nuestro olvido.”
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