16 de septiembre de 2011

EDITORIAL

LA (IN)SEGURIDAD

La inseguridad que padece el País, incide en nuestra zona y se empiezan a presentar casos que antes eran impensables. Delitos que ocurrían en otros países o en otros estados de la República, ahora los tenemos en nuestras comunidades. Ya no hay lugar exento de robos, asaltos, despojos y otros casos que por lo general quedan impunes. La incertidumbre y el temor es generalizado, al grado que ya hay familias que optan por irse para proteger su vida y la de sus familiares. Toda esta “ola” delictiva y la nula respuesta de Autoridades ha modificado el ritmo de vida de muchas personas. Ahora, entre familiares se comunican telefónicamente tan seguido como pueden para saber si todo está bien; se instalan rejas, alarmas, cámaras, cerraduras adicionales o se contratan vigilantes para protegerse. Todo esto dependiendo de las posibilidades de cada quien. Todos hemos visto cómo en oficinas, comercios o carros repartidores contratan a guardias armados. Por otro lado taxistas y líneas camioneras se niegan a transitar algunas rutas por la peligrosidad que representan.

En los municipios de nuestra región, los robos se dan a plena luz del día, incluso muy cerca de las Comandancias de Policía. En las últimas semanas la situación se ha agravado pues ha trascendido que ha habido extorsiones y secuestros, lo que ha aterrorizado aún más a la población. Los agraviados han insinuado tomar medidas drásticas, incluso a hacerse justicia por propia mano. La desesperación, la impotencia y la defensa propia, pudieran orillar a estos extremos. Para nadie es un secreto que la ciudadanía ya no confía ni en Autoridades ni en Policías, pues no se percibe castigo o sanciones enérgicas cuando se da con los delincuentes. Los afectados de todos estos delitos, dudan en interponer las denuncias correspondientes pues saben que se enfrentarán a un burocratismo excesivo, con trámites interminables que incluyen citas, audiencias, documentos, testigos y las típicas “mordidas” para funcionarios corruptos. Al final, resultados decepcionantes, como ocurrió en Cosautlán donde se detuvieron a los ladrones, pero a las pocas horas salieron en libertad. Hasta las Autoridades Municipales se dicen indignadas, pues “El Agente del Ministerio Público de Ayahualulco los liberó, porque el Agente del Ministerio Público de Cosautlán está de vacaciones”. Así, cómo no se va a decepcionar la ciudadanía de sus autoridades y de los funcionarios encargados de impartir justicia.

Las propias cifras oficiales indican, lo deficiente del sistema de seguridad en el Estado. Datos del Sistema Nacional de seguridad (SNSP), demuestran que en controles de evaluación y confianza, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Veracruz, ocupa los últimos lugares junto con entidades como: Campeche, Yucatán, Sonora y Nayarit entre otros. De un total de trece mil policías que hay en Veracruz; sólo se han aplicado exámenes de confianza a l,600 elementos. Es decir, sólo el 11 por ciento han cumplido el requisito.

Muy diferente el caso del Estado de Aguascalientes donde se aplicó al 96 por ciento de sus efectivos policiacos los exámenes que marca la Ley. Por otro lado, una encuesta de la Universidad Autónoma de México (UNAM), concluye que quienes más violan las leyes son los políticos y los policías. De 2,300 entrevistados: 23.2 por ciento opina que los políticos; y el 21.9 por ciento opina que los policías son quienes con más frecuencia violan leyes. De manera que los ciudadanos de cada municipio debemos saber cuántos, quiénes y qué preparación tienen los policías, para saber en manos de quién estamos.

Tradicionalmente en los municipios pequeños, el Alcalde nombraba Comandante de la Policía Municipal a uno de sus cuates o parientes, y a su vez el Comandante conformaba su equipo con sus conocidos o con los recomendados de los otros ediles. En muchos casos eran elementos totalmente improvisados, sin ninguna experiencia en el área, o eran elementos ya demasiado viciados con negros antecedentes. Hubo casos de auténticos hampones o torturadores que en vez de ser castigados recibían ascensos u otros premios. Ahora la situación de inseguridad, requiere de policías capacitados, eficaces e incorruptibles. Evidentemente respaldados por Autoridades comprometidas, honorables y con un desempeño intachable, pero…

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