31 de agosto de 2011

EN TODAS PARTES HA HABIDO CRÍMENES; IXHUACÁN NO ES LA EXCEPCIÓN

Por: Elodia Soto

TOMADO Del libro “Mis Recuerdos”, escrito por el Prof. Rafael Martínez Morales, de Ixhuacán de Los Reyes, se reproducen a continuación las páginas 34 y 35, que bajo el título Sucesos Desagradables, contienen lo que él, su padre y su abuelo vieron el siglo pasado

Las envidias, los complejos, el alcohol y las carreras de caballos fueron motivo de algunos asesinatos.

Como dije anteriormente, mi padre viajaba dos veces por semana a la hacienda de Cuauhtotolapan, actualmente “La Gloria”; lugar del que se traían las mercancías y el pulque que se vendían en Ixhuacán.

Mi padre igual que los demás viajeros, madrugaba mucho para poder regresar el mismo día.

En una ocasión, al salir de la casa, notó que la bestia, es decir, el mulo que llevaba, se comportaba de manera extraña; como pudo mi padre lo fue controlando, y después de haber caminado poco menos de dos kilómetros, se dio cuenta a pesar de la oscuridad, de que había en el lugar el cuerpo de una persona a la que momentos antes habían asesinado. El muerto resultó ser un comerciante que se dirigía a “La Gloria” a comprar mercancía.

La persona que lo acompañaba logró escapar corriendo en su caballo.

Según mi padre, el comportamiento del animal desde el momento de salir de la casa, se debió a que percibió la desgracia por medio del olfato.

En otra ocasión una señora supo que habían asesinado a su hijo; acudió al lugar y lo vio con el puñal clavado en el cuerpo; le quitó el puñal, y como alguien le dijo que había que esperar a la autoridad que hiciera la certificación correspondiente, tomó el puñal y lo clavó nuevamente en el cuerpo de su hijo.

No me atrevo a dar nombres, pero aunque era todavía niño, conocí asesinos, asesinados y autores intelectuales de tan desagradables acontecimientos.

Don Manuel Flores y dona Jacinta Lara fueron los padres de la profesora Maria Luisa “Luisita”, a quien mencioné en un escrito anterior.

Supe que el señor Manuel Flores fue torturado por las hordas de Carranza, al grado de haberle rebanado las plantas de los pies y obligarle a caminar sobre piedras.

Esas hordas pasaban por Ixhuacán robando y destruyendo, lo cual, además, fue motivo de la desaparición de importantes documentos históricos del pueblo. Los carrancistas atacaron a mi pueblo porque Ixhuacán estuvo siempre del lado del zapatismo.

Ante situaciones como esa, hubo gente que se vio obligada a salir de Ixhuacán, con la esperanza de encontrar seguridad en otra parte.

Tambien hubo quienes huían a los cerros para esconderse, alimentándose hasta con raíces según decir de algunos viejos.

Mi abuelo me contaba que algunos padres mandaban a sus hijos al monte, a esconderse para impedir que los obligaran a engrosar las filas de quienes, haciéndose llamar soldados del gobierno, cometían toda clase de desmanes.

Muchos viejos de mi pueblo aseguraban que la mayoría de esos vándalos, tenía su origen en el pueblo Ayahualulco.

(Al mencionar esto, no lo hago con la intención de incomodar a los actuales habitantes de ese lugar, del cual me complace tener la amistad con varias personas. Ellos no son culpables de lo que podemos atribuir a las diferentes épocas).

Me comentó mi abuelo que cuando la revolución de Gómez, también huyó a esconderse a un lugar llamado “Cerro de la Bolita”. A pesar de ello detuvieron a mi padre a quien pronto dejaron en libertad, porque según el decir de los soldados, sólo era un niño que no contaba con la fuerza suficiente para cargar muertos.

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