2 de mayo de 2010

¡ A evaluar! ... se ha dicho

Si usted tiene hijos cursando la educación primaria, seguramente habrá notado que en los últimos meses, la mayoría de los alumnos en nuestras escuelas de educación básica fueron sometidos a un buen número de pruebas escritas, exámenes y ensayos Pre-enlace, o como lo ha venido llamando el sistema “Evaluaciones”.
Como usted sabe, oficialmente son cinco momentos durante el ciclo escolar en que los docentes deben reportar la calificación cuantitativa representando con números el aprovechamiento escolar de los alumnos durante el bimestre en las diferentes asignaturas que el estudiante está cursando, esto lo confirmamos como padres al observar las boletas de los infantes; también se recomienda a los padres, hojear los cuadernos, libros de texto, productos escritos y platicar con sus hijos sobre la jornada escolar con la finalidad de estar al tanto del avance, dificultades o habilidades que su hijo (a) ha desarrollado o necesita desarrollar; por otra parte a los maestros se les brinda una formación teórica que los capacita para que a la par de su proceso de enseñanza, despliegue también un proceso de evaluación no solo del hacer de los alumnos en el aula, sino también de las estrategias que él mismo utiliza diariamente, del apoyo que brindan en casa los padres de familia, de los materiales que provee la comunidad escolar y la localidad según su desarrollo económico, de los recursos didácticos con que cuenta y de los productos que los niños van obteniendo fruto de su esfuerzo y el apoyo que han recibido, todo esto con el propósito de dar seguimiento a lo que se aprende, lo que no se aprende, el porqué no se logra y encausar el proceso.
Visto de esta manera, la “Evaluación” es una palabra que nos invita a pensar en una valoración del aprendizaje que puede ser efectuada por: los padres de familia, los docentes y los propios alumnos en cualquier momento durante el ciclo escolar, en una simple conversación informal, al desempeñar una actividad de escritura en casa, al resolver un problema de la vida cotidiana etc., por lo tanto, la calificación que está plasmada en las boletas es tan solo un número requisito del Sistema Educativo Nacional, que intenta reflejar el rendimiento escolar que ha obtenido hasta el momento el estudiante; pero la verdadera apreciación de cuánto sabe un alumno o qué ha enseñado un docente no se puede medir con una sola prueba escrita.
Entonces ¿Qué está pasando realmente con la educación en nuestro país?, ¿Cuál es el verdadero propósito de crear pruebas estandarizadas que no respetan el contexto de las escuelas, ni la diversidad de alumnos? ¿Porqué las autoridades gubernamentales y educativas presionan a docentes y directivos para realizar ensayos y más ensayos de pruebas ENLACE?
En recientes publicaciones del periódico la jornada se denuncia lo que sucede en otros estados al respecto, desde ofrecer incentivos económicos a los maestros con mejores resultados hasta advertencias de sanciones a aquellos que no tengan resultados esperados.
Sin embargo, si usted se da a la tarea de analizar los exámenes de ensayo así como algunos docentes revisamos las claves de respuesta en los exámenes diseñados por la Secretaría de Educación de nuestro estado, podemos observar que de ninguna manera se está tomando en serio la estructura de los materiales ofrecidos, el enfoque de las asignaturas evaluadas, los propósitos de planes y programas, ni mucho menos la edad del alumno para captar su atención y tiempos de respuesta. Esto se puede apreciar al observar lecturas extensas para resolver dos preguntas, dibujos confusos y borrosos en historietas, dos respuestas correctas para un reactivo, y por si fuera poco la calificación electrónica es incorrecta en su mayoría; lo anterior revela la manera superficial en que se está buscando la famosa “Calidad Educativa”, es decir, que el Sistema Educativo Nacional nos está entreteniendo a los educadores con maniobras sin sustento de especialistas, académicos, pedagogos que verdaderamente investiguen y diseñen estrategias para evaluar , y por el contrario nos está ofreciendo baterías de medición que priorizan la memorización de datos puntuales y definiciones que sólo ocasiona estrés a los infantes, aburrimiento, desgaste, pérdida de tiempo real de aprendizaje y angustia a los alumnos que por sus características individuales no les es posible contestar a tiempo su examen. De lo cual sólo se obtienen gráficas, porcentajes, y desde luego números rojos para alumnos y maestros.
Sin duda las autoridades educativas están mostrando el abismo cada vez más profundo que separa a los que estamos en el terreno de juego y a los que están en la sombrita de su banca.
El sentir de la mayoría de docentes es que su rol de educador está pasando a segundo plano y en aras de elevar los puntajes se está descuidando el proceso de enseñanza. En otra opinión se menciona que De dos o tres años a la fecha, “mejorar” los resultados obtenidos en el examen se ha convertido en la prioridad de la política educativa en todos los ámbitos y niveles. La consecuencia es que todos los esfuerzos y energías se concentren en “preparar” a los alumnos para que se conviertan en expertos en llenar bolitas.
En otras palabras las acciones que debían ser encaminadas a la evaluación se están convirtiendo en una simulación, que no sirve para mejorar, esencialmente, porque para elevar la calidad de la educación es necesario atender múltiples factores entre ellos: El económico y El académico,
En la actualidad sabemos todas las carencias que presentan muchas escuelas en cuanto a infraestructura, falta de personal, y el sistema no presenta producción de material didáctico desde hace varios años; en el sentido académico, desde que se firmó “La alianza por la calidad de la educación” se iniciaron acciones para sustituir paulatinamente planes, programas y libros de texto sin la debida planeación para que los cursos y talleres fueran verdaderos centros de conocimiento y orientación para los maestros, a la fecha no hay seguimiento y los asesores técnicos desconocen los contenidos ya que se les informa dos días antes sobre el material que han de difundir para los diplomados.
Todo esto resulta muy preocupante ya que los ejercicios de simulación se están convirtiendo en una práctica muy común para descuidar poco a poco un sector, un servicio público, y más tarde se le voltea a ver con miras a mercantilizarlo porque “Representa pérdidas”, cuidado señores porque nos puede parecer atractiva la educación privada, pero recordemos que en este país son muy pocos los que pueden pagarla.
Por si fuera poco, reafirmando la tarea asistencialista que se le adjudica a la educación básica ahora se aprieta su agenda para distraerla aún más con leyes de salud que pretenden corregir la alimentación chatarra que se promueve en televisión las 24 horas del día.

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