6 de noviembre de 2009

Tomás Martínez Gutierrez, Cronista de la ciudad de Naolinco


Bety Mora


“Los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla”


“Tengo setenta años de edad y aproximadamente cuarenta años hurgando en la historia, en ese sin fin de datos tan preciosos que guarda cada comunidad. Empecé como cronista siendo alcalde de mi tierra de 1967 a 1970. A mí la historia me llegó, aunque soy abogado de profesión, cuando estaba como Alcalde me daba vergüenza que llegaba la gente, el turismo que quería saber sobre Naolinco y su significado, entonces no sabía contestar las preguntas porque antes de mí no hubo quién se interesara de manera concreta en la historia de nuestra tierra, entonces, empecé a buscar una explicación y de ahí surgió el amor a la historia local.
A los cronistas nos une el amor a nuestro terruño. Hay que buscar en cualquier objeto evidencias de nuestros antecedentes históricos. Esto equivale a cuidar lo que encontramos, lo que tenemos, nuestras costumbres y tradiciones y además hacer una ardua labor y buscar en los archivos de nuestra iglesia, de los palacios municipales, en lo que nos han dejado los escribanos y juntando papeles y objetos viejos para hacer posible nuestra historia local. El cronista tiene que hurgar en todo lo que signifique algo para nosotros, así sea una minúscula página de un libro. Lo que más me gusta de ser cronista es difundir la información a través de periódicos, revistas, medios de comunicación, etc.
Lamentablemente no todos los alcaldes reconocen nuestra labor, a veces por cuestiones políticas no nos toman en cuenta y nada más exhiben lo que nosotros trabajamos. Si dependemos de los ayuntamientos nos podemos volver cronistas burócratas, por eso hay que ser independientes. En cambio, la respuesta de la gente es muy buena, es hermoso dejar huella cuando nuestras afirmaciones el pueblo las acepta, las acata y las establece.
Naolinco es ciudad de tradiciones, pues los españoles después de la conquista nos dejaron el legado cultural en lengua, costumbres y tradiciones, de tal manera que nosotros estamos configurados en una cultura de tradición la cual no debemos permitir que se pierdan. Queremos que cuando nos visiten nos respeten, que no nos vean como un sitio de carnaval.
Naolinco es tradición enmarcada en sus altares, sus ofrendas, las cuales son cristianas aunque con elementos prehispánicos. Si se pone un altar sin fe no significa nada. El panteón también es un símbolo de la ciudad, su historia nos remite a la época prehispánica cuando los indígenas de Veracruz sepultaban a sus muertos en los patios de sus casas, era un ritual muy propio, después pasando un tiempo sacaban las osamentas y los reintegraban a sus propios hogares. En estos días Naolinco huele y sabe a todo, a mole, a pan, a incienso y a tamales. Los panaderos de la ciudad echan cuetes cuando empiezan y cuando terminan de hacer el pan, es una muestra de alegría.
Por otro lado, tenemos un Santo Naolinqueño, Ángel Darío Acosta. Fue un niño de origen humilde, se ordenó como sacerdote aproximadamente en los años de 1931 y 1932 con la guía de Rafael Guizar y Valencia. Lamentablemente fue asesinado a la edad de 23 años, pues en la época de la Revolución se suscitó una penosa guerra entre Adalberto Tejeda y Monseñor Guizar. Pretendían matar al gobernador del Estado de aquel tiempo pero no lo lograron y en venganza, cuando Darío estaba en Veracruz acompañando al titular de la Parroquia de la Asunción, le dispararon y lo mataron. En el 2004 fue beatificado en Guadalajara. Ahora él es el que preside los altares de la ciudad.
También tenemos otra valiosa tradición que es la Danza de los Santiagos. Se presenta el 21 de septiembre en honor al patrono San Mateo. Pareciera una danza violenta porque los jóvenes se desahogan golpeándose, pero simbólicamente representa la lucha contra el mal, por eso utilizan disfraces diabólicos. Tiene sus orígenes en la llegada de los franciscanos a la zona y afortunadamente aún se conserva.
Finalmente otro motivo para visitar Naolinco es la industria del trabajo en piel. Por todas estas razones y más, les invito a visitar esta hermosa ciudad.”

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