6 de julio de 2009

El campesino se está olvidando de su tierra

Campesinas cultivando chayote
Biol. Vicenta Muñoz

Por los diversos problemas que nos aquejan en nuestra vida diaria, como la crisis económica, el cambio climático, la falta de apoyo del gobierno al campo, etc., nos hemos olvidado de que como Mexicanos nuestra dieta está basada en comer frijoles, chiles, tortillas y café, y que nuestros antepasados los cultivaban en pequeños espacios, obteniendo alimentos de calidad y limpios, considerados en su momento alimentos orgánicos sin necesidad de ninguna certificación. Además, representaba un medio de sustento familiar y se intercambiaban los alimentos entre los mismos habitantes de las comunidades.
Desafortunadamente los tiempos han cambiado y lo único que nos interesa es lo que vamos a comer hoy, sin importarnos por qué procesos se han obtenido. Además, ya no tenemos espacios para sembrar y nuestras necesidades familiares económicas nos orillan a vender los pequeños espacios con los que contamos. ¡Ya no podemos sembrar!. Miramos a las orillas de las carreteras de nuestros municipios el derribo de árboles por la construcción de fraccionamientos, cuyas tierras pertenecían a campesinos con necesidades económicas que optaron por vender sus predios a bajos costos.
Nuestras familias emigran a otras ciudades, países etc., para buscar una mejor calidad de vida, abandonando entre otras cosas el campo. Además, nuestros campesinos no tienen apoyo del gobierno para poder recuperarlo y lo que se les brinda es una miseria, el costo de inversión es mayor y es menor la obtención del recurso económico para el sustento familiar. Otra razón para el abandono del campo es que estamos inmersos de la tecnología y pensamos que alimentarnos sanamente es consumir productos con empaques lujosos y de las grandes tiendas comerciales; acudimos a los mercados en donde nos venden, en algunos casos, alimentos contaminados por aguas negras, olvidando que en la región en la que vivimos contamos con una riqueza nutritiva de diversos alimentos que todavía algunas personas cultivan por el amor al campo y por consumir alimentos de nuestra región .
El campesino necesita del apoyo moral, práctico y la capacitación adecuada para poder luchar diariamente ante la perdida del interés del gobierno por ayudar y rescatar al campo. No debemos permitir que gente ajena compre para construir y modernizar el entorno que hoy nos permite respirar, pues no olvidemos que una gota de sudor en la tierra, será mañana el resultado de un buen cultivo.





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