
“Nací en 1929, tengo 80 años. Me llamo Francisco Vargas Ruiz Cantero Mendoza García, tengo familia por donde quiera, en Piedra Parada y Monte Blanco. Vivo en el barrio de La Palma, abajo de Baxtla. Desde niño he andado trabajando en el campo. Como a los 15 años empecé a agarrar las culebras chiquitas sin que me hicieran nada, es un don, mi mamá también lo hacía y tampoco las mataba, los culebreros no tenemos permiso de matarlas porque se nos va la virtud. Cuando las atrapo las suelto en los montes, las barrancas o los ríos.
En la zona hay muchas culebras: negras, verdes, colarillo real, nauyaque, sorda, ettiacobal bejuquillo, falsos colarillos que no hacen nada. El colarillo real es muy bonito, rojo con negro y amarillo, y el falso colarillo es amarillo con rojo y blanco.
Nunca me ha picado ninguna culebra, aunque sea venenosa, ellas me sienten y a veces hasta salen, sólo ocupo las manos, las atrapo en 5 minutos, voy a la casa o a los potreros o a donde matan el ganado, porque me mandan a traer para atraparlas, he ido hasta Cerro azul. Una culebra muerde a una persona y rápido se muere, cuando ya las atrapo las traigo en la mano y la paseo, en una ocasión llevé una a la difusora para que me retrataran.
Llevo 65 años atrapándolas. Las culebra que más abunda es el Nauyaque, la que nunca he visto es la de cascabel. Es común que se metan a las casas, salen en la noche a comer o se meten de los solares o por las tarjeas, son útiles porque acaban con los ratones. En mayo es cuando más salen porque andan en brama, les gusta el calor; cuando menos salen es en junio porque llueve mucho y está húmedo. Donde hay mucha culebra venenosas es en Llano Grande, comen ratones y ranas, no puede masticar, sólo se los tragan, a veces entre las mismas culebras se matan. El tochi se come algunas culebras, pero deja la cabeza porque tiene veneno, la salamanca también las mata pero no se las come”.
Reconocemos a don “Pancho Culebras” como un personaje de la región,
En la zona hay muchas culebras: negras, verdes, colarillo real, nauyaque, sorda, ettiacobal bejuquillo, falsos colarillos que no hacen nada. El colarillo real es muy bonito, rojo con negro y amarillo, y el falso colarillo es amarillo con rojo y blanco.
Nunca me ha picado ninguna culebra, aunque sea venenosa, ellas me sienten y a veces hasta salen, sólo ocupo las manos, las atrapo en 5 minutos, voy a la casa o a los potreros o a donde matan el ganado, porque me mandan a traer para atraparlas, he ido hasta Cerro azul. Una culebra muerde a una persona y rápido se muere, cuando ya las atrapo las traigo en la mano y la paseo, en una ocasión llevé una a la difusora para que me retrataran.
Llevo 65 años atrapándolas. Las culebra que más abunda es el Nauyaque, la que nunca he visto es la de cascabel. Es común que se metan a las casas, salen en la noche a comer o se meten de los solares o por las tarjeas, son útiles porque acaban con los ratones. En mayo es cuando más salen porque andan en brama, les gusta el calor; cuando menos salen es en junio porque llueve mucho y está húmedo. Donde hay mucha culebra venenosas es en Llano Grande, comen ratones y ranas, no puede masticar, sólo se los tragan, a veces entre las mismas culebras se matan. El tochi se come algunas culebras, pero deja la cabeza porque tiene veneno, la salamanca también las mata pero no se las come”.
Reconocemos a don “Pancho Culebras” como un personaje de la región,
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