
Bety Mora
Soy nativa de Limones Cosautlán, pero me trajeron a Teocelo desde los 5 años. Me llevaron al colegio Vasco de Quiroga. En la primaria me gustó mucho el catecismo, iba mucho a la Iglesia con el Padre Pepito, convivía con las monjas, nos preparaban para la Primera Comunión, para rezar el rosario, íbamos a misa. Era algo muy bonito.
Antes, la secundaria estaba en Coatepec, entonces no la hice y de primaria pasé a comercio para estudiar la carrera de secretariado y contador privado.
Me gustaba tanto la Iglesia que empecé a ir sola al catequismo, lo impartían las monjitas Luz María, Piedad y Conchita. En el barrio del Calvario, el catecismo lo daba doña Gabriela, esposa del Sr. Domingo Almanza, yo le ayudaba, pero como aún no sabía leer, les enseñaba a los niños los cantos que aprendía en la parroquia. Cuando aprendí a leer ya daba el catecismo, era el de Monseñor Guizar y Valencia, a través de preguntas y respuestas. Después se daba un catecismo acorde a lo que se enseñaba en la escuela primaria. Tomé un curso en Xalapa para dar catecismo a adolescentes de secundaria y otro para enseñarlos a conocer su futura vida. Antes sólo se hacia la primera comunión, no había confirmaciones. Fui catequista 45 años.
Cuando era niña el padre Pepito nos contó que en la Revolución unos españoles trajeron a Santo Entierro, pero en la revuelta mataron a esas personas y lo dejaron escondido en una cueva. Unos viejitos, años después lo encontraron en Baxtla y pensaron en llevárselo a Ixhuacán, pero trataron de levantar la urna entre 20 personas para llevárselo y no pudieron. Le comentaron al padre Pepito y entre 6 personas lo pudieron levantar y traérselo a Teocelo. Santo Entierro ha hecho varios milagros.
Desde 1965 participé en el Coro de la Iglesia. Iniciamos cuando aún estaban las monjitas que cantaban las misas. El que es ahora mi esposo nos enseñaba los cantos, pues venía del seminario del cual salió por enfermedad. Cantamos cerca de 40 años, en las misas de 7am, de 12am y de 7 de la noche. Antes no había misma de 10am. Cuando llegó el órgano de la Iglesia, el padre Pepito quiso que se cantara una misa muy solemne, la cantamos en latín, nos la preparó Teresita Sánchez, todas las tardes íbamos a ensayar. Esto fue un 15 de agosto, fue la bendición del órgano.
Además, organizábamos retiros de 3 días en la Casa de la Unión, para los niños del catecismo y para jóvenes. Eran grupos muy numerosos, de más de 100 personas, separábamos hombres y mujeres. En estos retiros, había programas vocacionales, de los cuales salieron varios religiosos que ahora están con los Hermanos de los Pobres, con las Madres de María Inmaculada, con las Madres Misioneras, con las Madres de la Casa Azul, con las Madres del Buen Pastor, por ejemplo, el padre Hugo de Monte Blanco, salió de esos retiros.
Con la Legión de María, que tiene más de 50 años en Teocelo, hacemos misiones en coordinación con el párroco de Teocelo (Luis Herrera Melo), en Baxtla, Cosautlán, Piedra Parada, Santa Rosa, Llano Grande, Tejerías, Xaliscuilo, Limones, Barranca Grande, Ixhuacán, para saber cómo está la Iglesia.
También soy fundadora del Colegio Matel. El colegio Vasco de Quiroga en el que estudié estuvo cerrado 12 años, pero a petición de la madre Luci Guerrero, lo volví a fundar, y ahora es el Colegio Matel. En un inicio era kinder, primaria y comercio, pero por problemas económicos éste último desapareció; de modo que decidí poner una academia de comercio en mi casa, les enseñaba mecanografía y taquimecanografía. Hice los trámites ante la SEP y me dieron el permiso para dar clases de manera oficial. La Academia estuvo alrededor de 15 años, muchos de los que estudiaron ahí, encontraron muy buenos trabajos.
Por otro lado, mi esposo Miguel sabe hacer el tradicional dulce de jamoncillo porque sus tías, las monjitas le enseñaron, aprendió desde los 14 años. Mi hijo y yo también ya sabemos hacerlo. Es un proceso muy complicado, no utilizamos ningún molde, él lo hace con sus manos. Hemos tenido pedidos de México, Tijuana, Matamoros. La gente de Xalapa y de Teocelo lo compra mucho. Sobretodo vendemos en Todos Santos, trabajamos hasta 2 semanas, todo el día, el precio depende del tamaño. Mi esposo ha dado clases en el DIF para enseñar a elaborarlos.
Reconocemos la labor de la Sra. Lucía Melchor quien ha dedicado su vida a actividades religiosas y le agradecemos haber compartido su testimonio.
Antes, la secundaria estaba en Coatepec, entonces no la hice y de primaria pasé a comercio para estudiar la carrera de secretariado y contador privado.
Me gustaba tanto la Iglesia que empecé a ir sola al catequismo, lo impartían las monjitas Luz María, Piedad y Conchita. En el barrio del Calvario, el catecismo lo daba doña Gabriela, esposa del Sr. Domingo Almanza, yo le ayudaba, pero como aún no sabía leer, les enseñaba a los niños los cantos que aprendía en la parroquia. Cuando aprendí a leer ya daba el catecismo, era el de Monseñor Guizar y Valencia, a través de preguntas y respuestas. Después se daba un catecismo acorde a lo que se enseñaba en la escuela primaria. Tomé un curso en Xalapa para dar catecismo a adolescentes de secundaria y otro para enseñarlos a conocer su futura vida. Antes sólo se hacia la primera comunión, no había confirmaciones. Fui catequista 45 años.
Cuando era niña el padre Pepito nos contó que en la Revolución unos españoles trajeron a Santo Entierro, pero en la revuelta mataron a esas personas y lo dejaron escondido en una cueva. Unos viejitos, años después lo encontraron en Baxtla y pensaron en llevárselo a Ixhuacán, pero trataron de levantar la urna entre 20 personas para llevárselo y no pudieron. Le comentaron al padre Pepito y entre 6 personas lo pudieron levantar y traérselo a Teocelo. Santo Entierro ha hecho varios milagros.
Desde 1965 participé en el Coro de la Iglesia. Iniciamos cuando aún estaban las monjitas que cantaban las misas. El que es ahora mi esposo nos enseñaba los cantos, pues venía del seminario del cual salió por enfermedad. Cantamos cerca de 40 años, en las misas de 7am, de 12am y de 7 de la noche. Antes no había misma de 10am. Cuando llegó el órgano de la Iglesia, el padre Pepito quiso que se cantara una misa muy solemne, la cantamos en latín, nos la preparó Teresita Sánchez, todas las tardes íbamos a ensayar. Esto fue un 15 de agosto, fue la bendición del órgano.
Además, organizábamos retiros de 3 días en la Casa de la Unión, para los niños del catecismo y para jóvenes. Eran grupos muy numerosos, de más de 100 personas, separábamos hombres y mujeres. En estos retiros, había programas vocacionales, de los cuales salieron varios religiosos que ahora están con los Hermanos de los Pobres, con las Madres de María Inmaculada, con las Madres Misioneras, con las Madres de la Casa Azul, con las Madres del Buen Pastor, por ejemplo, el padre Hugo de Monte Blanco, salió de esos retiros.
Con la Legión de María, que tiene más de 50 años en Teocelo, hacemos misiones en coordinación con el párroco de Teocelo (Luis Herrera Melo), en Baxtla, Cosautlán, Piedra Parada, Santa Rosa, Llano Grande, Tejerías, Xaliscuilo, Limones, Barranca Grande, Ixhuacán, para saber cómo está la Iglesia.
También soy fundadora del Colegio Matel. El colegio Vasco de Quiroga en el que estudié estuvo cerrado 12 años, pero a petición de la madre Luci Guerrero, lo volví a fundar, y ahora es el Colegio Matel. En un inicio era kinder, primaria y comercio, pero por problemas económicos éste último desapareció; de modo que decidí poner una academia de comercio en mi casa, les enseñaba mecanografía y taquimecanografía. Hice los trámites ante la SEP y me dieron el permiso para dar clases de manera oficial. La Academia estuvo alrededor de 15 años, muchos de los que estudiaron ahí, encontraron muy buenos trabajos.
Por otro lado, mi esposo Miguel sabe hacer el tradicional dulce de jamoncillo porque sus tías, las monjitas le enseñaron, aprendió desde los 14 años. Mi hijo y yo también ya sabemos hacerlo. Es un proceso muy complicado, no utilizamos ningún molde, él lo hace con sus manos. Hemos tenido pedidos de México, Tijuana, Matamoros. La gente de Xalapa y de Teocelo lo compra mucho. Sobretodo vendemos en Todos Santos, trabajamos hasta 2 semanas, todo el día, el precio depende del tamaño. Mi esposo ha dado clases en el DIF para enseñar a elaborarlos.
Reconocemos la labor de la Sra. Lucía Melchor quien ha dedicado su vida a actividades religiosas y le agradecemos haber compartido su testimonio.
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