27 de junio de 2009

Editorial 35

¿Influenza política o chapulinaje?

Dicen que los fuertes calores de temporada, le están subiendo la temperatura a nuestros políticos criollos, convirtiéndolos en seres mutantes que hoy son de un color, mañana de otro y pasado quién sabe…
Se trata de la presencia de un virus maligno, que aparece sólo en época de campañas y que bajo el nombre de Influenza Política lleva a personajes y servidores públicos a convertirse en chapulines del escenario electoral.
Estos animales políticos saltan de un partido a otro y su mordedura es mucho más peligrosa que la carne de cochino, pues como las serpientes, a su paso por partidos y oficinas públicas, dejan tirada la piel de un color y buscan engañar a sus presas, ciudadanos de buena fe, disfrazando sus verdaderas intenciones bajo otras banderas y colores.
Aunque el número de infectados es bajo, la epidemia podría extenderse a otras poblaciones.
Por lo pronto, en Teocelo la regidora María Angélica Fernández ya fue picada por ese misterioso animal ponzoñoso , cuyo efecto la llevó a dejar tirada la máscara panista, para resurgir ahora como aguerrida defensora de la fidelidad.
Los mismos síntomas tuvo la regidora del PAN en Coatepec, Dulce María Arenas Flores, quien anidó el virus en su conciencia y ahora despacha como edil del partido colorado, sin cuarentena de por medio.
En Xico, la alerta sanitaria subió a nivel 4 pues allá también el ex candidato del PAN a la alcaldía,Víctor Galván y el también ex candidato del PRD, el profesor Abraham Montemira Tepetla, sufrieron nauseas y mareos al paso de la caravana que late con fuerza y se echaron de reversa de forma por demás convenenciera, a decir de sus propios seguidores.
Como se ve, ya no son únicamente los dirigentes nacionales de los partidos, los presidentes y ex presidentes de la república, diputados, senadores y demás fauna política, los que envilecen y prostituyen lo que debería ser el arte de servir a los demás, el de mandar obedeciendo, sino que en lo local y lo regional esa conducta, propia de la carencia de principios, valores y códigos de ética, también está convirtiendo a la política en el arte de engañar con impunidad.
Como si no fueran suficientes ya los escándalos entre mafias de la política, descritos por cierto con máxima crudeza en el libro de Carlos Ahumada Derecho de Réplica, ahora también los ciudadanos tenemos que padecer las consecuencias de esta otra pandemia.
La única vacuna efectiva que tenemos para evitar que este cáncer se nos extienda más y nos paralice como sociedad es el distanciamiento de los que ya están enfermos y no tienen remedio ni perdón.
Hay que aislar a esos malos servidores públicos y políticos mañosos, no acudiendo a los centros de contagio que son las oficinas de partidos políticos y casas de campaña, evitando estar en acarreos y mítines pero sobre todo no saliendo de sus casas el próximo 5 de julio, para dejar solos a quienes no nos van representar ni a defender, pues está probado que en México la clase política simula que que en público se pelea pero en privado se pone de acuerdo para seguirnos jodiendo.
Hoy los empresarios voraces, los políticos mañosos, los gobiernos indolentes y hasta un sector de la iglesia católica (no el que cuida a sus ovejas sino el que lucra con limosnas), ya no se conforman con tenernos sin voz y tapa-bocas, sino que desearían vernos en simple tapa-rabos, obedeciendo, agachando la cabeza, postrados ante el poder del dinero y la rapiña.
No podemos seguir legitimando a un sistema que nos oprime y mucho menos creer que ahora si se va a respetar nuestro voto.

No hay comentarios: