
Por: Enrique Piedra
Se deriva de las palabras latinas hortus y cultura que significa “el cultivo de la huerta”. Durante muchos años se han cultivado las hortalizas y plantado árboles frutales en traspatios y jardines, donde las familias se proveen de alimentos.
Es un hecho que la agricultura es y será en la historia de cualquier país, fundamentalmente importante como un factor de desarrollo. Los frutos y hortalizas siempre estarán presentes en la dieta alimenticia del ser humano; las naranjas, guayabas, manzanas, jitomates, acelgas, lechugas, entre otros más.
Son excelentes fuentes de energía, de vitaminas, minerales, carbohidratos y proteínas.
En parte de la vida de cada uno de nosotros, la horticultura juega un papel importante, en la enseñanza, la investigación, como una ocupación o como negocio.
Se pueden cultivar en forma intensiva o en pequeños espacios, al lado de nuestras casas, su importancia es la de cubrir las necesidades alimenticias de nuestra familia, así también las consumimos frescas, son más sabrosas, mejoran nuestra dieta que es diversificada, contribuyendo principalmente en la nutrición de los niños y niñas.
Las acelgas contienen vitaminas; A, B y C, proteínas; fósforo, hierro y calcio, se puede consumir con zumo de limón para fortalecer el estómago y vigorizar el cerebro.
La espinaca contiene hierro, yodo, calcio, fósforo y vitaminas A, B, C, sirve para aumentar las defensas orgánicas, la fatiga y la anemia. Se puede freír en un sartén la acelga y añadir ajo, cebolla y jengibre diez minutos.
La lechuga contiene magnesio, hierro y vitaminas A, B, C, E, induce al sueño, mezclada con cebolla cruda es refrescante, aperitiva (produce apetito); es colagoga (ayuda a expulsar la bilis); estimula la digestión, purifica la sangre, ayuda a la asimilación de nutrientes.
Para consumir:
Desinféctelas limpiando las frutas y verduras a chorro directo de agua fría durante unos minutos, frote con la mano o cepillo para quitar todo lo pegado, después remójelas con un desinfectante por diez minutos, con vinagre natural, para eliminar parásitos y bacterias, diluya un vaso de vinagre por litro de agua, o bien con bicarbonato de sodio, poner una cucharadita por litro de agua, vuelva a enjuagar bajo agua fría, durante cuatro a cinco minutos.
Es un hecho que la agricultura es y será en la historia de cualquier país, fundamentalmente importante como un factor de desarrollo. Los frutos y hortalizas siempre estarán presentes en la dieta alimenticia del ser humano; las naranjas, guayabas, manzanas, jitomates, acelgas, lechugas, entre otros más.
Son excelentes fuentes de energía, de vitaminas, minerales, carbohidratos y proteínas.
En parte de la vida de cada uno de nosotros, la horticultura juega un papel importante, en la enseñanza, la investigación, como una ocupación o como negocio.
Se pueden cultivar en forma intensiva o en pequeños espacios, al lado de nuestras casas, su importancia es la de cubrir las necesidades alimenticias de nuestra familia, así también las consumimos frescas, son más sabrosas, mejoran nuestra dieta que es diversificada, contribuyendo principalmente en la nutrición de los niños y niñas.
Las acelgas contienen vitaminas; A, B y C, proteínas; fósforo, hierro y calcio, se puede consumir con zumo de limón para fortalecer el estómago y vigorizar el cerebro.
La espinaca contiene hierro, yodo, calcio, fósforo y vitaminas A, B, C, sirve para aumentar las defensas orgánicas, la fatiga y la anemia. Se puede freír en un sartén la acelga y añadir ajo, cebolla y jengibre diez minutos.
La lechuga contiene magnesio, hierro y vitaminas A, B, C, E, induce al sueño, mezclada con cebolla cruda es refrescante, aperitiva (produce apetito); es colagoga (ayuda a expulsar la bilis); estimula la digestión, purifica la sangre, ayuda a la asimilación de nutrientes.
Para consumir:
Desinféctelas limpiando las frutas y verduras a chorro directo de agua fría durante unos minutos, frote con la mano o cepillo para quitar todo lo pegado, después remójelas con un desinfectante por diez minutos, con vinagre natural, para eliminar parásitos y bacterias, diluya un vaso de vinagre por litro de agua, o bien con bicarbonato de sodio, poner una cucharadita por litro de agua, vuelva a enjuagar bajo agua fría, durante cuatro a cinco minutos.
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