El Signo de Los Tiempos
Quienes no somos especialistas en la materia o no tenemos el hábito de buscar información entendible y confiable, corremos el riesgo de ser sorprendidos y afectados por los efectos de una crisis económica cuya magnitud aún estamos por conocer.
De entrada hay que decir que lo que está por venir es consecuencia de los fracasos y los excesos de un modelo económico pensado desde los grandes rascacielos de las grandes metrópolis, para obtener la máxima ganancia de negocios globales, a costa de la explotación y el empobrecimiento de millones de personas y del saqueo de los recursos naturales, con la ayuda de nuestros propios gobiernos nacionales.
Para empezar vienen de regreso miles y miles de migrantes, ahora que los grandes corporativos norteamericanos preferirán bajar el ritmo de la producción, en vez de sostener en sus empleos a quienes han creado riqueza con su trabajo.
El consumo de bienes y servicios disminuirá a medida que avance el 2009, pues en la lógica del mercado se impone la necesidad de ahorrar, como si la costumbre de los consumidores hubiera sido el derroche y el lujo.
Los economistas y los que dicen que saben, han explicado que esto es una recesión económica de carácter mundial, que obligará a gobiernos y consumidores a apretarse el cinturón. Pero quiénes son los responsables de la crisis económica?
Denise Dresser, académica del Instituto Tecnológico Autónomo de Monterrey, acaba de poner en su lugar al gobierno, a los legisladores y a los empresarios mexicanos, al decirles que no se puede pedir más sacrificios al pueblo, para que ellos sigan ganando a manos llenas y sin trabajar, como zánganos.
Más como ciudadana que como académica, Denise Dresser llamó la atención de toda una Nación de ciegos, sordos y mudos, que atemorizados por el autoritarismo de nuestros gobiernos, la ignorancia y la autocensura, la paraliza y nos paraliza a todos en medio de la otra incertidumbre, la de una nueva y muy severa crisis económica ya anunciada por todos y en todas partes.
Muy lejos de la capital del país, donde la académica hizo gala del valor civil que tienen las mujeres para decir las cosas, allá en el sureste mexicano –hace apenas cuatro semanas-, uno de los comandantes zapatistas del EZLN nos mostraba el contraste de los nuevos tiempos.
Mientras el mundo globalizado de los neoliberales se desplomaba, los más pobres y excluidos de México, los indígenas, celebraban 25 años de fundación, 15 de rebeldía armada y otros tantos de construcción de municipios autónomos.
Y decía uno de esos hermanos zapatistas que entre el gobierno y los pobres de México se está dando una relación perversa, en la que el gobierno finge que lucha contra la pobreza regalando dinero, mientras los pobres se pelean entre sí para obtener esas migajas, pero volviéndose flojos y mañosos.
El signo de los tiempos nos obliga a tomar postura y a no guardar silencio ante quienes siempre se aprovechan y se imponen. Ya no es sólo por nosotros mismos, por nuestras familias y comunidades, sino por muchos más que son más pobres e indefensos que nosotros. Es hora de las definiciones y de los compromisos, no por protagonismo y menos por interés político-partidario. Jefes de familia, curas, maestros, profesionistas, funcionarios, organismos civiles, medios de comunicación, ciudadanos desde luego, pronto seremos llamados a cuentas por la Historia que nos tocó vivir.
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