19 de noviembre de 2008

Editorial

De Manteles Largos

Se ha sembrado una semilla sobre tierra fértil y empieza a dar sus primeros frutos. Alta Voz cumple su Primer Aniversario.

Cada 15 días nuestro colectivo reúne informaciones, investiga, publica, polemiza e influye en la opinión de sus lectores, ganándose su confianza y solidaridad.

Desde luego, no han faltado los errores –pues no somos perfectos-, y aceptamos la crítica con humildad.

En lo que no queremos equivocarnos es en dejar de señalar los abusos del poder, ocurran donde ocurran. En el ámbito público o privado. Sin concesiones.
En esencia esa debe ser la misión principal de todo medio de comunicación frente al poder. Ser su contrapeso.

Ya hacía falta el ejercicio de un periodismo de intermediación, entre ciudadanos y autoridades, que marque el paso hacia una sociedad más critica y fiscalizadora, que impida los abusos, la simulación, la corrupción, la negligencia y la impunidad de todos los servidores públicos, sean del partido que sean, de cualquier nivel de gobierno.
Nuestro compromiso apunta hacia la construcción de una ciudadanía más informada, más participativa y más corresponsable.

Una ciudadanía más libre y autónoma, menos dependiente de programas oficiales y de prácticas corporativas y clientelares, que obligan a la gente a manchar su dignidad con algún color, a cambio de migajas.

Tenemos por gobernantes a gente soberbia y sin preparación. Y la película se repite cada tres o cada seis años. En campaña, los candidatos adormecen nuestra conciencia con regalos, discursos y promesas que nunca se cumplen.

La expresión popular “Ay, Diosito, ojala que este sí nos salga bueno”, conduciría a pensar que los gobernantes pueden compararse con los tomates que se compran en la plaza.

La política y el ejercicio del poder público, sin embargo, tienen otra dimensión y otro carácter. Se requiere de funcionarios y gobernantes más eficientes y transparentes, que sepan incluir a los ciudadanos en la toma de decisiones, que sean más austeros en sus percepciones salariales, y que pidan disculpas y renuncien si no pueden con el cargo o los problemas.

Todo eso no llega a pasar, porque hay medios impresos y electrónicos que operan a favor de malos servidores públicos borrachos, torpes, sin escrúpulos, que sólo aprovechan su paso por el cargo para saquear las arcas y hacer negocios al amparo del poder, pero que cada semana o cada quincena maquillan la imagen de los gobernantes en turno a cambio de jugosas sumas de dinero o tráfico de influencias.

No habría problema si los alcaldes y demás servidores públicos pagaran inserciones y fotografías en diarios y revistas de dudosa circulación, si fuera su dinero. El problema es que se justifican y se legitiman ante los lectores con dinero público, con dinero de los contribuyentes, promocionando lo que no son. Mintiendo, para decirlo sin pelos en la lengua.

No es el caso de Alta Voz, pues mueven a este rotativo otros valores y principios irrenunciables, siempre orientados a servir a la comunidad. Así seguiremos otro año más y muchos años más, dando cuenta de los acontecimientos locales y regionales, sin apartarnos de temáticas estatales y nacionales, enriquecedoras y de complemento vitalicio para comprender nuestro sitio en una globalización también llamada a cuentas y sobre la que también podemos influir. Si queremos. Salud ¡

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