Operando millonarias sumas de dinero público desde la Dirección General de Comunicación Social, el Gobernador Fidel Herrera Beltrán ordenó comprar las primeras planas de unos 400 medios impresos y los titulares de los informativos de medios electrónicos, para exaltar durante 2004-2010 su imagen, su militancia priísta y su aspiración por la candidatura a la Presidencia de la República en 2012.
Su política de comunicación social a lo largo del sexenio estuvo marcada por el viejo estilo de los gobernadores del PRI, orientada siempre a maximizar logros y minimizar críticas o errores de su administración, utilizando como vocero al Secretario de Gobierno, Reynaldo Escobar Pérez, enemigo de la libertad de expresión en Veracruz, de las manifestaciones públicas y los movimientos sociales auténticos.
Pagando incontables recursos del erario público, el titular del Poder Ejecutivo en el Estado, contrató a empresas de consultores para diseñar campañas mediáticas (como la de “Veracruz late con fuerza” y “Vamos bien y viene lo mejor”, entre otras), que mezclaron los eslogan de la Fidelidad con los programas de gobierno, envueltos siempre en el color rojo, inconfundible distintivo priísta con el que se pintaron además todos los edificios públicos de la entidad.
Incluso en la “Radio y la Televisión de los Veracruzanos”, que eliminó su anterior logo multicolor por el rojo fiel, aprendices del ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels , profanaron un medio público y lo degradaron a gubernamental, para exaltar hasta el hartazgo, en sus segmentos de noticias, la verdad única del mandatario.
En contraste, se persiguió e intimidó a periodistas y medios independientes en diversos puntos del estado, y quedaron sin resultados investigaciones de la Procuraduría General de Justicia en el Estado sobre homicidios, agresiones y desapariciones de comunicadores.
No faltaron la compra de voluntades en el gremio y las filtraciones de información a “columnistas” pagados, que sistemáticamente halagaron el estilo personal de gobernar de Herrera Beltrán o fueron utilizados como verdaderos francotiradores para desvirtuar liderazgos, movimientos o posturas distintas ajenas al interés gubernamental.
Además, la opacidad en el manejo de los recursos públicos en dependencias como Sefiplan, RTV y Comunicación Social del Gobierno del Estado, operó como una estrategia deliberada del mandatario, para no permitir el acceso a datos, registros y documentos de carácter público, que fueron declarados como reservados o confidenciales, para no dejar huellas del uso discrecional de millonarias sumas de dinero de los contribuyentes, aplicados a beneficiar a empresarios y periodistas de los medios de comunicación a cambio de halagos e impunidad.
A su vez, el Instituto Veracruzano de Acceso a la Información no pudo posicionarse como el legitimo órgano garante del Derecho de Acceso a la Información, debido a limitaciones presupuestarias, insuficiencias en la ley de la materia, injerencia de los intereses gubernamentales, mañas de los servidores públicos y ataques mediáticos dirigidos a desacreditar el potencial de la Ley de Transparencia, del propio IVAI y hasta de sus dos titulares.
Las grabaciones interceptadas al gobernador Fidel Herrera Beltrán, operando las campañas políticas en 2006, 2007 y 2010, dejan además la clara evidencia de una forma de operar recursos públicos en medios de comunicación, con prácticas de simulación, corrupción e impunidad, propias de una mente feudal y en pleno desacato del pacto federal.
No omitimos señalar el desempeño de las dos legislaturas del sexenio, especialmente de las bancadas del PRI, que en materia de fiscalización al Ejecutivo y de su propia rendición de cuentas, nos dejó un mensaje muy claro a los veracruzanos, el de que cada tres y cada seis años, los ciudadanos elegimos a nuestros propios verdugos, pues aunque nosotros ponemos los votos y el dinero para sus sueldos, ellos siempre terminan viéndonos la cara y haciendo lo que se les pega la gana.
Ahora viene un nuevo gobierno para Veracruz, a partir de esta semana, pero Javier Duarte de Ochoa llega a Palacio de Gobierno con una estrella roja en la frente, la estrella de la Fidelidad, pues la mitad de sus colaboradores trabajaron con Herrera Beltrán.
Aunque no se sabe aún cuál será la nueva política de comunicación social del nuevo régimen, la sociedad veracruzana no debe seguir tolerando que RTV siga en manos de la burocracia priísta y que dependencias como la Secretaría de Finanzas y Planeación y Comunicación Social de Gobierno del Estado sigan operando como “cajas chicas” del gobernador, para comprar imagen e impunidad en medios impresos y electrónicos, con cargo al dinero de nosotros los contribuyentes.
Además, entre los medios y el poder se requiere de una sana distancia, que conjugue la necesidad de los funcionarios de promocionar obra pública y acciones –no liderazgos personales-, con el legítimo derecho de los ciudadanos de expresarse con absoluta libertad sobre el desempeño de sus autoridades, animados ambos por un periodismo de nuevo tipo –el periodismo de investigación y de intermediación-, no el viejo “periodismo” centavero o del chantaje vil, sino uno distinto que con ética, transparencia y profesionalismo, aporten a la democratización de la vida pública.
De cara al relevo en los gobiernos municipales y a la apertura del nuevo sexenio en la entidad, ratificamos nuestra postura y línea editorial en Alta Voz, de seguir en la ruta de un periodismo sin concesiones, asumiendo los riesgos naturales del oficio, pero confiados a que nos ampara la Libertad de Expresión, el Derecho de Acceso a la Información y el Derecho a Comunicar, garantías constitucionales que haremos valer siempre, con absoluta responsabilidad.





