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2 de octubre de 2008
Origen y distribución del café entre leyendas y relatos
Por: Enrique Piedra
El origen del café arábico se da en poblaciones naturales de esta y otras especies, en las mesetas altas de Etiopia ( región del lago Tacaná) al otro lado del mar Rojo, parte nororiental del Africa tropical. Luego entonces su origen es africano y no asiático-árabe (Haarer,1956: Coste 1961; y León 1962).
Respecto al significado de la palabra café, proviene del árabe QUAHWEN término poético aplicado al vino, el consumo de vino estaba prohibido y el nombre se transforma en café. Otra derivación del árabe es QAHUA (estar inapetente) que también se aplicaba al vino, que quitaba el apetito de comer y se usaba antes de nombrar al café, pero se extiende a este último porque quitaba el sueño.
Pues para continuar con su historia misteriosa llena de leyendas y relatos, será estimulante pensar deleitando una humeante taza de café, para despejar la bruma que existe en torno a esta planta, familia de las rubiáceas y que se reportan cerca de 100 especies del género Coffea.
Refiriéndose a las leyendas bíblicas se menciona que la fiel y abnegada Ruth se vería recompensada por Boz antes de casarse con él, con una provisión de granos tostados (¿café?) libro de Ruth I IV . El libro I de Samuel XXV nos dice que la hermosa Abigail regala al rey David de esta bebida (Génesis 25,30: Samuel 1 25,28 y Samuel 11 70,28).
Sin embargo el relato que más se conoce es el del pastor Kaldi del antiguo Yemen, al observar el comportamiento extraño de su rebaño, saltando y corriendo eufóricamente, observó que comian las puntas de un arbusto de cerezas rojas y que estas eran las causantes.
Llevó entonces ramas y frutos al Abad del monasterio y contó lo sucedido, el Abad tomó hojas y frutos y los hirvió, al beber notó un sabor desagradable y arrojó los frutos al fuego, estos al quemarse produjeron un aroma agradable, que se le ocurrió preparar una infusión con los frutos tostados, surgiendo esta agradable bebida.
Como se llevo la difusión del café a la península arábiga, es algo incierto, los europeos lo encontraron ahí en el siglo XVII; por otro lado se afirma que en estado silvestre los nativos lo descubrieron hacia el año 850 D.C. y se recolectó inicialmente en la región de Kaffa, Ilubador, Gamo, Gofa y Harar territorio Etiope.
En otros escritos se menciona que posiblemente los que traficaron con esclavos en el siglo VI fueron los encargados de llevar el café al Yemen, donde empezó su cultivo (en las laderas montañosas, occidentales).
Hasta el siglo XII a través del puerto de Yemen que fue la principal ruta de dispersión, uso y consumo de café que después siguió hacia territorio islámico en Asia y más tarde a Europa.
Los árabes mantuvieron un control estricto en sus plantaciones de cultivo,las semillas al salir las ponian en agua hirviendo para evitar que germinaran, y prohibian la entrada de extranjeros a sus plantaciones, prueba de que ellos sostuvieron por más de cien años el control del cultivo y del mercado.
Se menciona que Bata Budan (peregrino hindú) al paso por la Meca, evadió la vigilancia y paso siete semillas atadas a su cintura, sin ser detectado, llevándolas a Mysore India en elaño1600.
Y que la primera planta que llegó a Europa fue robada por un comerciante holandés en el año1616.
A fines del año 1400 surgen en la Meca las primeras casas de café y su difusión a Egipto, Turquia, Siria e India.
En 1517 por via del sultán turco Selim continua su viaje hacia Constantinopla.
Posteriormente al médico y botánico Leonard Rawwolf se le acredita la primera mención del café que publicó en 1583.
Para 1645 el café llega a Italia, por medio de los comerciantes venecianos que venian del lejano oriente.
Con la invasión turca (siglo XVII) llegó a Viena cuando dejaron abandonados en la capital 500 sacos de café, que posteriormente fueron descubiertos el año de 1683.
En Jamaica se abre la primera cafeteria en el puerto de Marsella. Y su llegada a América, fue llena de aventuras que no todas fueron exitosas, comienza en 1690 cuando Nicolás Nitzen un holandés burla la vigilancia árabe y lleva un arbusto y/o unas semillas del puerto de Moka a la ciudad de Batavia (Yucarta-Indonesia) donde se estableció, y al enviarla a los invernaderos de Amsterdan mueren resultando un fracaso.
En 1712 el miltar Ressous un holandés, llevo ante el Rey Luis XIV (Francia) la primera planta que envió al jardin de Plantas de París, esta floreció, fructificó y también murió.
El Sr. Brancas burgomaestre (Amsterdan) en 1714 manda otra planta al rey (como negociación de paz entre ambas partes) y quedo a cargo del botánico Antoine de Jussie que la describió y clasificó a fines de 1714 como (Jasminus Arabicum Laurifolio) jazmin de Arabia con hojas de laurel.
El marino holandés Gabriel de Clieux en 1723,obtiene de plantaciones de Java una planta que la embarca a la colonia francesa de las martinicas en una caja de vidrio,la planta resiste las inclemencias y comparte Clieux su agua con ella, se dice que de esta planta según proceden los cafetales de América Latina.
Su expansión hacia nuestro continente se inicia con los españoles a las Indias Occidentales, seguido por Gran Bretaña (a Jamaica): le siguieron Brasil en 1774 por los Italianos; Colombia en 1732 por los jesuitas en el Valle del Cauca: después Centro América y México. Su llegada a nuestro pais reportan que fue por tres vias:
La primera de Cuba entra por el puerto de Veracruz a la región de Acayucan, no se informa si prosperó; sin embargo en 1790 llega a la Hacienda de Guadalupe, municipio de Amatlán canton de Córdoba, introducido por el español Don Antonio Goméz de Guevara que era su propietario.
Por el Pacifico el intermediario fue el Gral. Mariano Michelena, que hizo traer semillas desde el puerto de Moka, su cultivo se inició en la Hacienda la Parota ( Michoacán) en 1838 ahi no prosperó.
Por Guatemala entra al Soconusco Chiapas, por medio de los misioneros españoles que lo introdujeron en 1867. Asi tenemos que la cafeticultura mexicana se inicia a fines del siglo XVIII. Por nuestra zona llega a la región de Coatepec, a la Hacienda de Tecozolco congregación de las Puentes sembrándose las primeras plantas procedentes de Cuba por intermediación de la familia Pasquel.
Otra promoción personal fue hecha por el Vicario Gurrón y Contreras, que pidió a la familia Arias propietarios de la Hacienda la Orduña les trajera unas semillas de Cuba (siglo XVIII) al obtener las primeras plantas fueron obsequiadas al presbítero de Teocelo Don Andrés Domínguez.
En 1875 en visita hecha a la región por el poeta Guillermo Prieto, escribe a Ignacio Ramírez (El Nigromante) que calculaba una producción de 400 bultos de café.
Se menciona que las primeras cosechas iniciales se despulpaban en morteros de madera, se tostaban en comales y se molían en metates.
Jovita Tlalchi Anell, Trabajadora Incansable

Por: Beatriz Mora
Fue un gran logro entrevistar a doña Jovita para el Personaje Popular, pues a pesar de pedírselo durante mucho tiempo y de que los oyentes se comunicaban para sugerirla como personaje, fue hasta después que accedió a compartir con nosotros su testimonio de vida. Reproducimos a continuación su entrevista.
“Nací en Teocelo, en 1922, en la calle de independencia. Fui la única hija mujer. Vivía con mis papás. Mi papá siempre fue muy enfermizo y yo siempre andaba con él. Desde mi niñez, a los 8 años, acompañé a mi papá en el oficio. Íbamos a Jalcomulco y Tuzamapan, caminado y cargando la mercancía para vender dulces tradicionales, y de allá nos traíamos cargando la ciruela para venderla por esta zona. Llegábamos en la tarde a la casa, ya muy cansados; descansábamos un poco, porque al otro día desde las 4 de la mañana íbamos a Piedra Parada a pie y cargando otra vez a vender. A veces me echaba a un burro y era menos pesado. El difunto Álvaro Alemán, nos daba los dulces: de camote, manjar, cochinitos, cocadas, estrellas, él los hacia y nosotros los vendíamos. También íbamos el 3 de mayo a Llano Grande. La gente ha sido muy buena conmigo, no había tantas dificultades como ahora, era muy honrada y respetuosa. A la gente de Xico le tengo mucho cariño y afecto, la estimo porque iba diario a vender y me trataban muy bien. Me gané muchas amistades.
Recuerdo que antes, Teocelo era empedrado, venían los arribeñitos con su calzón de cinta, jalando a los bueyes que cargaban unas enormes vigas. El único que tenía un carrito era el difunto Luis Carrera. Los camiones empezaron a entrar aquí como en el 42, el transporte era a pie, en bestias o en el tren. Yo nunca viaje en el tren porque no me gustaba, disfrutaba mucho caminar, además me servía para hacer ejercicio y es lo que me ha hecho vivir sana.
Cuando estaba la plaza vieja, mi papá vendía por un lado y yo por otro, no faltaba qué vender, hasta cacahuates, pero la fruta del mango desde siempre la he vendido, me la traían de potrerillo, de Atonaca. Siempre se ha vendido bien, muy barato, pero bien. También vendí palmos, gasparitos, dulces, ciruelas, etc.
Ahora con los años, ya casi no puedo salir, ni cargar. Me vienen a dejar con el puesto y me vienen a traer, ya no cargo nada. Todos los días vengo a vender al centro del pueblo, y anualmente le pago al municipio por el derecho de piso para vender, por eso cuando es feria y me quieren cobrar más hago mis corajes, porque todo el año aporto. Muchas personas que vienen de otros lugares me compran. Antes los dulces costaban 2 centavos, ahora cuestan alrededor de 3 pesos.
Tengo 6 hijas, que levanté vendiendo. Desde que eran chiquitas me las llevaba conmigo, nunca las deje solas. Cuando era época de conflictos y echaban tiros, las metía debajo de la mesa de las ventas para protegerlas. Ahora ellas me ayudan mucho y me viven agradecidas, pues siempre vi por ellas para que nada les faltara.
Tiene como 50 años que comencé a hacer antojitos, empecé vendiendo en las fiestas. Fui la primera en vender antojitos en Teocelo. Actualmente los vendemos los fines de semana, nos acostamos hasta 3:30am por estar en la venta, sábados, domingos y lunes. Ahora el negocio es de mis hijas pero yo les apoyo. Se nos junta mucha gente. También mis hijas hacen tamales, tortitas de carne y chiles rellenos y yo los vendo el domingo.
Como no puedo estar con las manos quietas, mientras estoy atendiendo el puesto, me pongo a escoger café o desgranar maíz, si no lo hago, me desespero y me duermo. Inicio la venta como a las 10 de la mañana y me voy como a las 7. En feria, traigo unas lámparas y me estoy hasta las 11. Aprecio mucho el trabajo, y aunque mis hijas ya no quieren que trabaje, me gusta mucho, y hasta que Dios me de vida seguiré vendiendo, porque así he sacado adelante a mi familia todos estos años. Cuando me he enfermado y no saco mi puesto, la gente va hasta la casa a buscar los dulces.
También quiero mucho a los niños, cuando puedo les regalo una frutita, ahora me encuentro a muchos de esos niños que ya son grandes y me están muy agradecidos”.
Le agradecemos a doña Jovita el compartir su historia de vida con nosotros y la reconocemos como un personaje popular de Teocelo; sin duda, una persona muy trabajadora.
“Nací en Teocelo, en 1922, en la calle de independencia. Fui la única hija mujer. Vivía con mis papás. Mi papá siempre fue muy enfermizo y yo siempre andaba con él. Desde mi niñez, a los 8 años, acompañé a mi papá en el oficio. Íbamos a Jalcomulco y Tuzamapan, caminado y cargando la mercancía para vender dulces tradicionales, y de allá nos traíamos cargando la ciruela para venderla por esta zona. Llegábamos en la tarde a la casa, ya muy cansados; descansábamos un poco, porque al otro día desde las 4 de la mañana íbamos a Piedra Parada a pie y cargando otra vez a vender. A veces me echaba a un burro y era menos pesado. El difunto Álvaro Alemán, nos daba los dulces: de camote, manjar, cochinitos, cocadas, estrellas, él los hacia y nosotros los vendíamos. También íbamos el 3 de mayo a Llano Grande. La gente ha sido muy buena conmigo, no había tantas dificultades como ahora, era muy honrada y respetuosa. A la gente de Xico le tengo mucho cariño y afecto, la estimo porque iba diario a vender y me trataban muy bien. Me gané muchas amistades.
Recuerdo que antes, Teocelo era empedrado, venían los arribeñitos con su calzón de cinta, jalando a los bueyes que cargaban unas enormes vigas. El único que tenía un carrito era el difunto Luis Carrera. Los camiones empezaron a entrar aquí como en el 42, el transporte era a pie, en bestias o en el tren. Yo nunca viaje en el tren porque no me gustaba, disfrutaba mucho caminar, además me servía para hacer ejercicio y es lo que me ha hecho vivir sana.
Cuando estaba la plaza vieja, mi papá vendía por un lado y yo por otro, no faltaba qué vender, hasta cacahuates, pero la fruta del mango desde siempre la he vendido, me la traían de potrerillo, de Atonaca. Siempre se ha vendido bien, muy barato, pero bien. También vendí palmos, gasparitos, dulces, ciruelas, etc.
Ahora con los años, ya casi no puedo salir, ni cargar. Me vienen a dejar con el puesto y me vienen a traer, ya no cargo nada. Todos los días vengo a vender al centro del pueblo, y anualmente le pago al municipio por el derecho de piso para vender, por eso cuando es feria y me quieren cobrar más hago mis corajes, porque todo el año aporto. Muchas personas que vienen de otros lugares me compran. Antes los dulces costaban 2 centavos, ahora cuestan alrededor de 3 pesos.
Tengo 6 hijas, que levanté vendiendo. Desde que eran chiquitas me las llevaba conmigo, nunca las deje solas. Cuando era época de conflictos y echaban tiros, las metía debajo de la mesa de las ventas para protegerlas. Ahora ellas me ayudan mucho y me viven agradecidas, pues siempre vi por ellas para que nada les faltara.
Tiene como 50 años que comencé a hacer antojitos, empecé vendiendo en las fiestas. Fui la primera en vender antojitos en Teocelo. Actualmente los vendemos los fines de semana, nos acostamos hasta 3:30am por estar en la venta, sábados, domingos y lunes. Ahora el negocio es de mis hijas pero yo les apoyo. Se nos junta mucha gente. También mis hijas hacen tamales, tortitas de carne y chiles rellenos y yo los vendo el domingo.
Como no puedo estar con las manos quietas, mientras estoy atendiendo el puesto, me pongo a escoger café o desgranar maíz, si no lo hago, me desespero y me duermo. Inicio la venta como a las 10 de la mañana y me voy como a las 7. En feria, traigo unas lámparas y me estoy hasta las 11. Aprecio mucho el trabajo, y aunque mis hijas ya no quieren que trabaje, me gusta mucho, y hasta que Dios me de vida seguiré vendiendo, porque así he sacado adelante a mi familia todos estos años. Cuando me he enfermado y no saco mi puesto, la gente va hasta la casa a buscar los dulces.
También quiero mucho a los niños, cuando puedo les regalo una frutita, ahora me encuentro a muchos de esos niños que ya son grandes y me están muy agradecidos”.
Le agradecemos a doña Jovita el compartir su historia de vida con nosotros y la reconocemos como un personaje popular de Teocelo; sin duda, una persona muy trabajadora.
Cascada La Granada

Presentamos “La Granada”, cascada representativa del municipio de Coatepec. Si desea visitar esta belleza natural, ubíquese en la calle Riva Palacio, lugar donde se lleva a cabo la Feria del Café. Al final de la calle, de vuelta a la derecha, y unos metros adelante encontrará otra entrada con un anuncio de la Hacienda del Trianon. Continúe caminado alrededor de 4 km. sin tomar ningún camino alterno. El recorrido es en su mayoría empedrado y de terrecería, con hermosas vistas que rodean el río, entre éstas sobresalen las enormes hayas. En su andar pasará por dos puentes; el primero llamado “puente Zaragoza”; el segundo, “Puente hayas cuatas”. En seguida, tendrá que subir alrededor de ¡870 escalones!, y aunque puede parecer algo cansado, bien valen la pena las hermosas vistas que podrá apreciar. Aunque los escalones siguen (son más de 870), llegando a este número, podrá observar La Granada a una distancia de 150 metros.
Pero, si desea estar al pie de ésta y mojarse con su brisa, con mucho cuidado y precaución comience a bajar por un sendero de zacate. Después, cruce un arroyo, y en aproximadamente 20 metros, vivirá la experiencia de llegar al fin de su paseo. Lleve consigo abundante agua y alimentos ya que el recorrido es largo, y sobre todo calzado cómodo y cámara fotográfica.
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