1 de diciembre de 2014

UN PARAJE ESCONDIDO

TOMADO DEL LIBRO “MIS RECUERDOS”, ESCRITO POR EL PROFR. RAFAEL MARTÍNEZ MORALES DE IXHUACÁN DE LOS REYES, SE REPRODUCE A CONTINUACIÓN LA PÁG. 56.

Hoy se me antojó escribir acerca de un pequeño rincón entre sombras, árboles, peñascos y laderas; arullado por un riachuelo que en épocas de lluvias lame las rocas que parecen sostener el peso de una enorme montaña.

En el lugar existe un viejo puente y un atractivo y alegre regatillo que se despeña hasta estrellarse en el piso, para después juntarse con las aguas del riachuelo.

No es menos que un rincón poético al pie de la montaña, en el que el río con su cauce pedregoso, las manchas con que el musgo marca figuras en la superficie de las piedras, las frondosas hayas, algunas de ellas con caprichosas raíces descubiertas debido a la erosión causada por el agua, y que con sus ramajes, junto con los de los otros árboles, forman bóvedas con penumbras en las que se ocultan el tecolote y la lechuza, la superficie inclinada de la montaña cubierta de vegetación; todo eso y mucho más, como los cercanos ladridos, mugidos, balidos, el trinar de los pájaros y el zumbar de los cencerros, sería motivo de inspiración para cualquier poeta bucólico.

Allí, en ese rincón de la naturaleza, existe una sencilla casa de campo, que construida con madera complementa el escenario. 

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