Oscar León
Sin que medie una argumentación realmente sustentada, el Cabildo de Coatepec ha lanzado el proyecto de colocar parquímetros en el centro histórico de la Ciudad. Lo han soltado como una idea aunque se cree que ya hay avance en las negociaciones con una empresa del ramo.
Antes de llevar a cabo un proyecto de esta magnitud, lo bueno, sano y correcto era haber recogido la impresión de la ciudadanía, para conocer su punto de vista y escuchar al potencial afectado por esta medida. De igual forma a los “caseros”, es decir a los dueños de las casas donde se colocaran los tubos medidores de tiempo al parqueado. Porque con seguridad se verá en problemas a la hora de estacionar su vehículo.
La otra arista que se debe analizar va en el sentido de que con seguridad se va ahuyentar al turista, al visitante que es quien trae divisas para sustentar la economía local. Con esta medida pocos desearan venir a este pueblo Mágico. Y entonces como se pierde ese aire provinciano y apacible que existe en el lugar para generar un ambiente de estrés al aplicarle algo así como terrorismo vial.
Por ello es que se considera una medida arbitraria y con poco sentido común el que se quiera imponer un proyecto que a muy pocos gusta e incluso genera molestia entre la población, al percibir que tiene un gobierno que gobierna a las espaldas del ciudadano.
Con quienes hemos cruzado palabras sobre el particular lo menos que expresan es que debe, la autoridad limpiar las banquetas y quitar a los restauranteros que se han adueñado de casi media calle, que es donde circulan los automóviles. Antes de proponer la idea de parquímetros.
La opacidad con que se ha manejado el ayuntamiento, permite sospechar que algo no suena bien con esta idea. Pues lo que la experiencia nos recuerda, es que muchas veces con dinero público se hacen inversiones, que al paso del tiempo terminan en manos privadas y después es una empresa que brinda servicio al gobierno, en este caso municipal, y los dueños es alguien que estuvo en el cabildo y que hoy es un flamante empresario.
Por ello se considera que no es por ahí el asunto de resolver el caos vial que se genera en una ciudad que pretende recepcionar a visitantes y turistas para fortalecer su economía local. Y desde luego que se tome en cuenta al ciudadano, que se le pregunte su opinión y que se le permita opinar, pues se siente marginado, no tomado en cuenta y también víctima de una serie de medidas tomadas pensando sólo beneficiar a unos cuanto favorecidos por el sistema, los demás que se jodan… ¡Aguas!
No hay comentarios:
Publicar un comentario