TOMADO DE LA SEGUNDA PARTE DEL LIBRO “MIS RECUERDOS”, ESCRITO POR EL PROFR. RAFAEL MARTÍNEZ MORALES DE IXHUACÁN DE LOR REYES. SE REPRODUCE A CONTINUACIÓN LA PÁG. 41
De pequeño, correr montado sobre un “caballo” que algunas veces fue un palo de escoba, otras veces un carrizo, o un garrote que para tal fin, traía del monte mi complaciente padre cuando iba a cortar leña.
En la escuela primaria corretear incansablemente con mis compañeros.
En la escuela de Córdoba la natación diaria.
En Teocelo y Xalapa el basquetbol.
Al regresar a mi pueblo además del basquetbol el beisbol.
Competir corriendo los cien metros planos contra jóvenes de la región.
Además, aunque pudo, o puede haber aún quien me critique por ello, correteaba con mis alumnos participando en sus juegos.
Monté a caballo, pues fui dueño de tres de ellos en forma consecutiva, a los que mis amigos y yo pusimos los nombres de “La mariposa”, “El trompo” y “El negro”.
También aunque en contadas ocasiones, en compañía de otros jóvenes de mi pueblo, jineteábamos novillos en el potrero, que a los primeros reparos nos mandaban fácilmente al suelo.
Ya estando jubilado, tomaba mi balón de basquetbol y me dirigía a una de las canchas, en Xalapa, cuando todavía no estaban privatizadas, y si no había con quien echar la cascarita, me ponía a correr y a brincar solo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario