17 de noviembre de 2013

EL NIÑO QUE SE DIVIRTIÓ HASTA LLEGAR A VIEJO

TOMADO DE LA SEGUNDA PARTE DEL LIBRO “MIS RECUERDOS”, ESCRITO POR EL PROFR. RAFAEL MARTÍNEZ MORALES DE IXHUACÁN DE LOR REYES. SE REPRODUCE A CONTINUACIÓN LA PÁG. 41

De pequeño, correr montado sobre un “caballo” que algunas veces fue un palo de escoba, otras veces un carrizo, o un garrote que para tal fin, traía del monte mi complaciente padre cuando iba a cortar leña.

En la escuela primaria corretear incansablemente con mis compañeros.

En la escuela de Córdoba la natación diaria.

En Teocelo y Xalapa el basquetbol.

Al regresar a mi pueblo además del basquetbol el beisbol.

Competir corriendo los cien metros planos contra jóvenes de la región.

Además, aunque pudo, o puede haber aún quien me critique por ello, correteaba con mis alumnos participando en sus juegos.

Monté a caballo, pues fui dueño de tres de ellos  en forma consecutiva, a los que mis amigos y yo pusimos los nombres de “La mariposa”, “El trompo” y “El negro”.

También aunque en contadas ocasiones, en compañía de otros jóvenes de mi pueblo, jineteábamos novillos en el potrero, que a los primeros reparos nos mandaban fácilmente al suelo.

Ya estando jubilado, tomaba mi balón de basquetbol y me dirigía a una de las canchas, en Xalapa, cuando todavía no estaban privatizadas, y si no había con quien echar la cascarita, me ponía a correr y a brincar solo.

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