19 de septiembre de 2013

INSURRECCIÓN MAGISTERIAL

El empecinamiento y la cerrazón de los poderes Ejecutivo y Legislativo, de aprobar la Reforma Educativa – Ley General de Servicio Profesional Docente-, ha provocado una inusitada ola de marchas, plantones y paros  de maestros en todo el país, al margen de sus dirigencias sindicales.

Primero fue la ciudad de México, sede de los poderes federales, el escenario donde ocurrieron las primeras muestras de insubordinación magisterial, a donde llegaron profesores de Oaxaca, Guerrero y el propio Distrito Federal, para tocar las  puertas  de Los Pinos y de las cámaras de Diputados y Senadores, para intentar detener una reforma que consideran contiene amenazas para su derechos laborales.

Pero aun cuando las autoridades educativas estatales y federales pretenden minimizar el alcance de este  inédito levantamiento magisterial  y los grandes medios de comunicación y conductores de noticias descalifican las protestas y manipulan la información, haciéndoles ver como flojos y agitadores, esta semana el paro nacional convocado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación ya mostró el verdadero alcance  de la rebelión de los profesores.

De forma inédita, por ejemplo, el domingo 1ro de septiembre  miles de profesores se sublevaron de sus dirigencias sindicales y marcharon de la Escuela Normal Veracruzana hacia la Plaza Lerdo, explicando mediante pancartas y volantes que la reforma educativa del presidente Enrique Peña Nieto, plantea regulaciones laborales, pero no una propuesta académica que regule la carrera del docente; no toma en cuenta el modelo de carrera docente que se usa en otras instituciones como las universidades; no propone estímulos para la profesionalización, sino por el contrario genera incertidumbre respecto a la adscripción, ingreso y función; promueve la desaparición de la definitividad en el empleo; plantea la evaluación como pretexto para los despidos; y deja en manos de los gobernadores y líderes sindicales la regulación de las condiciones laborales futuras.

Por vez primera, maestras y maestros de distintos niveles escolares y de distintos sindicatos, alzaron la voz y salieron a las calles y plazas públicas en diversas partes de la entidad, mientras diputados y senadores aprobaban la reforma educativa de Enrique Peña Nieto, a la que consideran como  un instrumento de venganza política en contra de Elba Esther Gordillo, pero que no debería lesiona
r los derechos del profesorado.

Al cierra de esta edición es aún demasiado pronto para saber qué alcance y consecuencias tendrán las marchas, plantones y paros magisteriales, pues del otro lado se unen al presidente de la república la mayoría de los legisladores de todos los partidos, las televisoras y los líderes sindicales.

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