Oscar León
En últimos tiempos se observa un crecimiento poblacional por el rumbo del Barrio de Campo Viejo. Que tiene su origen en lo que fue el Ejido de Coatepec y que ahora la mancha urbana lo ha devorado. De forma desordenada y sin una planeación manifiesta en el trazo de sus calles demasiado estrechas que no permiten la vialidad de dos vehículos y que hace evidente la corrupción entre autoridades para permitir tan grave circunstancia cuyo justificación es la forma de sacar más lana, por la venta de lotes.
Ahora, los fraccionadores de forma voraz han aprovechado la coyuntura para sacar raja y por lo menos hay tres grandes fraccionamientos en proceso de construcción, que habran de demandar la prestación de servicios básicos a la autoridad municipal. Beneficiadas familias de abolengo que aprovechan la relación con las autoridades para obtener los permisos legales o no, pero las construcciones van a tambor batiente, sin meditar el alcance que ha futuro tendrán como efecto del crecimiento de la población.
Con mucha mayor frecuencia se observa el daño que se le ha hecho a la ecología de la región. Los fuertes calores, así como los aguaceros acompañados de ráfagas de aire, son la muestra de cómo han mermado las plantaciones de árboles y fincas cafetaleras que han alterado el microclima de la zona. De continuar con la deforestación, muy pronto se sentirán los estragos y lo que va a desaparecer en principio serán las fábricas de aguas, con todos los efectos que esto conlleva. Aguas.
Es lamentable cómo han aparecido en últimos tiempos esas tiendas y farmacias que permanecen abiertas las veinticuatro horas del día. Rompen con un esquema muy tradicional en el pueblo, pero lo peor es que le pegan muy fuerte a las pequeñas tiendas de barrio con lo que por lo menos, una familia se ayudaba. Con la instalación de estos comercios se hace evidente que solo se beneficias a las grandes transnacionales que obtienen jugosas ganancias, sin respetar la arquitectura colonial que caracteriza a este pueblo mágico.
De lástima terminó la feria del café de Coatepec. Hubo artistas que no se presentaron, además que desde luego le faltó promoverla en diversos medios de comunicación y el clima que no les ayudó. Todo ello propició que la feria no haya impactado como en otros tiempos. Influyó, también, la inseguridad que impera en la zona pues el recinto se ubica en la periferia de la ciudad. Además que la entrada tuvo un costo de quince pesos. Bastante caro para la situción actual.
Arrancan las campañas con demasiado escepticismo, deconfianza y falta de credibilidad, por parte de los ciudadanos. No les creen a los politicos y menos cuando se ve que a todos los candidatos, sólo les interesa llegar, para recuperar la inversión y llenarse los bolsillos de lana. El pueblo, el servicio y las comunidades, pueden esperar. Ni modos. Simplemente no se cree el discurso ya gastado, lleno de vicios y sólo simulando que se está del lado de la gente. Mienten
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