1 de junio de 2013

AGUIJÓN COATEPECANO

Oscar León

En últimos tiempos se observa un crecimiento poblacional por el rumbo del Barrio de Campo Viejo. Que tiene su origen en lo que fue el Ejido de Coatepec y que ahora la mancha  urbana  lo ha  devorado. De forma desordenada y sin una planeación manifiesta en el trazo de sus calles demasiado estrechas que no permiten la vialidad de dos vehículos y que hace evidente la corrupción entre autoridades para  permitir tan grave circunstancia cuyo justificación es la forma de sacar más lana, por la   venta  de lotes.

Ahora, los fraccionadores  de forma voraz han aprovechado la coyuntura para sacar raja y por lo menos hay tres grandes fraccionamientos en proceso de  construcción, que habran de demandar la prestación de servicios básicos a la autoridad municipal. Beneficiadas familias de abolengo que aprovechan la relación con las  autoridades para obtener los permisos legales o no, pero  las  construcciones van a tambor batiente, sin meditar  el alcance  que  ha futuro tendrán como efecto del crecimiento de la población.

Con  mucha  mayor  frecuencia se observa el daño que se le ha hecho a la ecología  de la región. Los fuertes calores, así como los aguaceros acompañados de ráfagas de aire, son la  muestra de cómo han mermado las plantaciones de árboles y fincas cafetaleras que han alterado  el  microclima de la zona. De continuar con la deforestación, muy pronto se sentirán los  estragos  y lo  que va a desaparecer en principio serán  las  fábricas  de  aguas, con todos los  efectos  que  esto  conlleva. Aguas.

Es lamentable cómo han aparecido en últimos tiempos esas tiendas y farmacias que permanecen  abiertas las veinticuatro  horas del día. Rompen con un esquema muy tradicional en el pueblo, pero lo peor es que  le pegan muy  fuerte a las pequeñas tiendas de barrio con lo que por lo menos, una familia  se ayudaba.  Con la  instalación  de estos comercios se hace evidente que solo se beneficias a las grandes  transnacionales que  obtienen jugosas ganancias, sin respetar la arquitectura colonial que caracteriza a este pueblo  mágico.

De lástima  terminó la feria  del  café  de Coatepec. Hubo artistas que no se presentaron, además  que desde luego le faltó promoverla en diversos medios de  comunicación y el clima que no les ayudó. Todo ello  propició que la feria no haya impactado como en otros  tiempos. Influyó, también, la inseguridad  que  impera en la zona pues  el recinto se ubica  en la periferia de la ciudad. Además que la entrada tuvo un costo de quince pesos. Bastante  caro  para la situción actual.

Arrancan  las  campañas con demasiado escepticismo, deconfianza  y falta  de credibilidad, por parte de los   ciudadanos. No les creen a los politicos y menos cuando se ve que a todos los candidatos, sólo les interesa  llegar, para recuperar la inversión y llenarse los bolsillos de lana. El pueblo, el servicio y las comunidades, pueden  esperar. Ni  modos. Simplemente no se cree el discurso ya gastado, lleno de vicios y sólo  simulando que se  está del  lado de la gente. Mienten

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