20 de noviembre de 2012
SE MUEREN POR EL HUESO
Es posible que las elecciones municipales del 2013 sean muy competidas, pues muchas y muchos quieren el cargo para asegurar un buen sueldo los próximos cuatro años. Debe la ciudadanía condicionar su voto, para no repetir errores del pasado, de modo que se instalen en 2014 gobiernos municipales eficientes, transparentes y democráticos.
No será esa una tarea fácil ni se logrará del todo en el corto plazo, pues las reglas del juego las sigue poniendo una élite que monopoliza el ejercicio del poder, sin permitir que los ciudadanos se postulen al margen de los partidos.
Tampoco desaparecerán las viejas costumbres de la política doméstica, como pensar que primero es la persona y después el programa de gobierno o aquello de que en las elecciones municipales cuenta más la persona que el partido. Por qué no empezar a cambiar las cosas…
El primer paso es que los ciudadanos dejen de ser espectadores y se conviertan en constructores de su propio destino, no conformándose ya con ejercer la democracia representativa, que se limita a votar en cada elección, sino ampliando los espacios para ejercer una democracia participativa, que quiere decir: voy a votar, pero te voy a vigilar; y si no funcionas, te corrompes y te vuelves autoritario, entonces cobras y te vas…
En segundo lugar, los ciudadanos no debemos olvidar que si somos los que ponemos los votos y también el dinero para los sueldos de alcaldes, síndicos y regidores, entonces nosotros mandamos y ellos obedecen. En otras palabras, cuando votamos para elegirlos, en realidad los estamos contratando para que sean nuestros empleados; no para que se apropien de nuestro dinero y hagan obras a capricho y menos para tomar decisiones sin consultarnos.
Por último, en víspera de elecciones, la ciudadanía tiene que articular los esfuerzos de los más diversos sectores de la población, para integrar una Agenda Ciudadana en la que se incluyan rezagos, problemas y necesidades, de modo que primero se vea lo que queremos y luego se invite a los distintos candidatos para que públicamente asuman compromisos, no dejando de advertirles que quien llegue a ganar las elecciones, estará sometido a periódicas evaluaciones públicas y diversas modalidades de fiscalización del uso de los recursos públicos. Por decir lo menos.
Por estos días, en temporada de Difuntos y Todos Santos, algunos medios de comunicación, impresos y electrónicos, sirven de aparador o pasarela para promocionar los rostros y perfiles de quienes sin saber qué quiere el pueblo, ya se mueren por alcanzar la postulación de sus partidos, repitiendo los agravios de siempre, como arrojar migajas a los pobres, para tomarse la fotografía y “hacer méritos” muchos meses antes de las elecciones.
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