Verónica Carrillo
En internet y las redes sociales está circulando un video creado por Alex Bogusky, un destacado publicista estadounidense, considerado un gurú en la materia, que trabajó para firmas como Coca-Cola, Burger King y otras empresas procesadoras de alimentos y bebidas. La música es de Jason Mraz, músico que ha sido reconocido con el Grammy.
Bogusky decidió dejar de hacer daño con la publicidad que elaboraba, para dar un giro y enfocar su creatividad en exponer los daños que para la salud está generando el consumo de refrescos. Utilizando a una familia de osos polares, símbolo de Coca-Cola, nos presenta una animación sobre los daños que genera el consumo de esta bebida.
En el video, mientras los miembros de la familia de osos sufren diversos daños generados por el consumo de la bebida, se presentan datos científicos sobre cómo el consumo diario de un refresco aumenta el riesgo de obesidad en un niño en 60%; cómo el consumo de uno a dos refrescos al día aumenta el riesgo de diabetes en más de un 25%; cómo el consumo de esta bebida daña la dentadura; cómo la diabetes es la causa de decenas de miles de amputaciones y cómo la mitad de los diabéticos sufre disfunción eréctil.
La ALIANZA POR LA SALUD ALIMENTARIA obtuvo la autorización para traducir este video y subirlo a la red.
El 16 de octubre, Día Mundial de la Alimentación, dimos a conocer que en México, en el periodo de 1999 a 2006, la energía consumida proveniente de bebidas altas en energía, en las que el refresco representa un papel predominante, incrementó más del doble en adolescentes y se triplicó en los adultos. Esto corresponde a que en adolescentes, las kilocalorías (kcal) consumidas de bebidas altas en energía pasaron de 100 kcal en 1999 a 225 kcal en 2006; mientras que en adultos pasó de 81 kcal en 1999 a 250 kcal en 2006. En ese mismo periodo, el crecimiento de los índices de sobrepeso y obesidad de los mexicanos fue el mayor del mundo.
El INEGI revela, a partir de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares, que una familia de escasos recursos destina 7.5% de sus ingresos totales a la compra de refrescos, mientras que las familias de ingresos moderados gastan 12% de sus ingresos en la adquisición de aguas y jugos embotellados, destacando una mayor demanda por refrescos de cola que cubren 70% del mercado.
Por su parte, los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006 revelan que la frecuencia en el consumo de refresco supera a alimentos básicos como leche, huevo, carne, frutas y verduras.
Otro estudio del INSTITUTO NACIONAL DE SALUD PÚBLICA señala que el gasto en refrescos aumentó 40% en solamente 14 años, entre 1984 y 1998. La norma oficial mexicana establece que no se puede engañar en las etiquetas y existe un estudio del mismo Instituto sobre el etiquetado que concluye que engaña a los consumidores.
Sin embargo, los funcionarios de esta dependencia actúan más como sirvientes empresariales que como servidores públicos…
Por lo pronto, agradeceremos que mire este video que encontrará en Youtube como “Osos reales” o en la página de la ALIANZA POR LA SALUD ALIMENTARIA: http://www.actuaporlasalud.org.
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Artículo de Alejandro Calvillo, Director de El Poder del Consumidor, publicado en SinEmbargo.mx
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