José A. Vicuña
(Continua de la edición anterior...)
Don Porfirio venía acompañado de don Teodoro A. Dehesa gobernador de nuestro Estado, del general Ramón Mena, Ministro de Guerra y del 25 Batallón de Infantería destacamentado en Jalapa, del licenciado Alejo Galván, jefe político del Cantón de Coatepec, de su médico personal y un grupo de políticos.
Después del discurso vendrían breves números musicales y poéticos; de ahí la multitud se dirigió al centro de la población; la banda de música de mi bisabuelo Fabián amenizaba el lugar y la gente vitoreaba al general.
La calle empedrada de Hidalgo sería testigo del paso del aquel personaje, que junto con su comitiva se apresuraba para llegar al centro de la población donde todo lucía perfecto, adornado de acuerdo a tan importante acontecimiento; las campanas del templo tocaban a todo vuelo.
El gran banquete estaba listo frente al antiguo palacio municipal, mesones a base de tablones y muchas sillas esperaban a los visitantes; don Manuel Victoria, originario de Perote pero con muchos años radicando en Teocelo, Secretario del Cabildo en otros periodos, fue el encargado de dirigir la comida.
Don Porfirio quedó muy impresionado del lugar que lucía tan magnificente, que en ese momento le nació la idea de convertirlo de manera permanente en un parque o jardín; años después el parque que se construyó en ese lugar llevó el nombre de la esposa del general; Carmen Romero Rubio de Díaz.
El Parque Municipal lucía candiles franceses, que don Porfirio envió posteriormente a su estancia en este lugar; estos candiles destruidos por los vándalos a principios de los años 70, se apoyaban en postes de concreto, los cuales los pudimos ver hace tiempo, sin ningún cuidado, maltratados y rotos en la parte del home del pequeño campo de beisbol de la Congregación de Independencia, que autoridades municipales posteriores los abandonaron en ese sitio.
El General participó del banquete, comiendo solamente lo que su médico personal le recomendaba ya que en ese entonces contaba con 68 años de edad y sufría de pequeños malestares digestivos.
En respuesta al recibimiento y a la petición de los anfitriones, a los que encabezaba su alcalde, don Porfirio decide nombrar Ciudad a la pequeña Villa y en agradecimiento a este momento tan importante, el alcalde da a conocer al general que la nueva Ciudad llevará el apellido de Díaz; emocionado, don Porfirio acepta la distinción, oficialmente por decreto número 9, firmado en la capital del Estado, pasa a ser una ciudad más del Estado de Veracruz el 11 de junio de 1898 como Teocelo de Díaz (Se erige en ciudad bajo la denominación de Teocelo de Díaz, la Villa de Teocelo del cantón de Coatepec. – Miguel Minvielle. Dip. Presidente. R.N. Cházaro. Dip. Secretario.)
Algunos años después del inicio del Movimiento Armado de 1910 y al igual que al Parque Municipal que cambió de nombre, la ciudad de Teocelo se quedó sin apellido ya que todo lo relacionado con el nombre de Díaz debería de desaparecer por disposición del gobierno en turno, aunque todo parece indicar que está vigente el nombre de Teocelo de Díaz, ya que oficialmente nunca se firmó Decreto en contra.
Inmediatamente después de la comida, el General se retiró abandonando Teocelo y de vuelta a la ciudad de Jalapa, puesto que tenía planeado salir de cacería ese mismo día hacia la zona de Carrizal y Rinconada.
No volvió más el general a Teocelo, pero el 31 de mayo de 1911 un grupo numeroso de teocelanos en agradecimiento al favor de nombrar a la Villa Ciudad, despidió a don Porfirio en el Puerto de Veracruz, cantándole las golondrinas, cuando salió al destierro en el vapor Ipiranga.
La ruta ferroviaria nunca se terminó como estaba planeada, posiblemente por el programa de 1898 sobre este Sistema de Transporte, tal como lo mencioné al principio y que José Ives Limantour presentó y fue aprobado un año más tarde, o posiblemente cuando tenía pensando culminar este importante proyecto ya era tarde y quizá el Porfiriato se encontraba en plena decadencia (1905-1911).
Ninguna autoridad posterior se preocupó por concluir el proyecto de enlazar por medio del ferrocarril a las ciudades de Jalapa y Córdoba vía Teocelo; sino sucedió todo lo contrario, la vía y algunos puentes fueron desmantelados años más tarde por disposición de Maximino Ávila Camacho quien fungía como Secretario de Comunicaciones durante el periodo presidencial de su hermano Manuel.
Para que fuese posible la presentación de este relato, mi agradecimiento permanente a la tía Clara Mercado Ramírez y a su hermano, el tío Francisco (don Chico Mercado), quienes me proporcionaron en el pasado, algunos de los datos que aquí aparecen y que a la vez recibieron de su padre y tíos.
Igualmente, para mi bisabuelo Fabián Anell Viccón y para mi tío bisabuelo Filiberto Sánchez García por los comentarios que hicieron en su momento al respecto y que se difundieron familiarmente.
2 comentarios:
Bellisimo comentario, saludos paisanos
Bellisimo comentario, saludos paisanos
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