19 de febrero de 2009

Don José Villaldo, Sastre


Por: Beatriz Mora

A pesar de haber sufrido dos derrames cerebrales, don Villado sigue trabajando en su oficio de la sastrería. Aquí les presentamos su historia:

“Tenía 14 años cuando empecé en el oficio, era 1954. Mis papas fueron los que decidieron que me dedicaría a la sastrería, porque mi mamá trabajaba en esto. Empecé casi a fuerza porque no me gustaba, yo trabajaba en el campo y era feliz. Aprendí en Xico con un familiar, que por cierto, mi papá me llevó a verlo con engaños; estuve 2 meses, el primer mes aprendí a cortar y el segundo a coser.

Antes, utilizaba la escuadra, una regla de madera que yo me hice y una máquina de cocer antigua, singer, de pedal, era la que utilizaba mi mamá. Después me compré tres máquinas, una semiindustrial, otra industrial y una de costura recta. Cuando comencé en el oficio no teníamos luz eléctrica, para planchar utilizaba plancha de carbón y la mayoría de las telas eran de algodón, no había telas sintéticas como hoy, con la uña se podía marcar las partes que había que cortar o coser. Las primeras prendas que elaboré fueron los pantalones rectos y unos que se les llamaba de balón, ahora se les conoce como acampanados; también hacía pantalones con pliegues grandes. Después, mi abuelo me comprometió a hacerle un pantalón de charro, porque era de los que él usaba. El pantalón más difícil de hacer es el stretch. Luego aprendí a hacer camisas y después de muchos años empecé a hacer ropa para dama. Como quise mejorar me iba a Xalapa a platicar con los maestros sastres y me fijaba en los trazos que hacían, pero como no me gustaron yo inventé mi propio trazo, el cual es único.

Le trabajo a todo tipo de gente, tengo clientes de toda la región, tuve clientes de México, Veracruz, Xalapa, Catemaco, y un señor de Monterrey que venía a comprar naranja. También vienen a buscarme algunos alumnos que no encuentran uniformes de sus tallas porque son muy gorditos o muy altos. Cuando comencé costaba 10 pesos la hechura, actualmente sólo les cobro $120 y ellos me traen sus telas; es un precio económico a comparación de otros lugares. También vendía telas que iba a comprar a Puebla porque allá eran de primera calidad. Ahora, me tardo elaborando una prenda un día; antes, cuando trabajaba duro me hacía de 3 a 7 pantalones diarios, trabajaba hasta altar horas de la noche.

Recuerdo un 15 de agosto, era cuando sólo se celebraba esa fiesta en Teocelo, tuve que buscar a mi primo para que me ayudara, tenía demasiado trabajo, como 150 telas. En 15 días lo acabamos, él se hizo 60 pantalones y yo un poco más, pero fue la época en que se vino abajo el precio del café y no sabíamos, entonces ya no vinieron por sus prendas, sólo se vinieron a disculpar. De mi propia bolsa tuve que pagarle a mi primo. Además de la fiesta patronal, los días que más trabajo tenía era el 5 de mayo, 10 de mayo, 20 de noviembre y en cosecha. Antes se acostumbraba que a las personas que fallecían se les ponía ropa nueva y me tocó hacerle la última prenda a varios difuntos.

La mayoría del tiempo he trabajado en Teocelo, pero en una ocasión trabajé en Xalapa, junto al mercado Jáuregui y mi trabajo fue muy bien aceptado y pagado, pero sólo estuve allá como 9 meses, pues tuve que regresarme por cuestiones personales, pero me iba muy bien. También estuve dando clases en la escuela Monroy, fue cuando se abrió la escuela Federal y se empezaron a ir los alumnos, entonces los maestros pensaron que si daban clases de sastrería podían incrementar el cupo de alumnos. Le daba clases a 5 y 6 año, eran 60 alumnos. Algunos alumnos todavía vinieron después del curso para seguir aprendiendo.

Hubo algunas personas a las que les enseñé el oficio, como a Manuel Tlalchi, a Isidoro Guzmán, a Olegario y a Isaías Pale.”

Reconocemos a don José Villado como un personaje popular de Teocelo, quien a sus 70 años de edad, y sus 55 años como Sastre sigue trabajando en el oficio. Puede localizarlo en Independencia Oriente No. 4. en Teocelo.

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