17 de diciembre de 2008

Editorial

Alcalde Problema
El estilo personal de gobernar del alcalde de Xico, Rogelio Soto Suárez, está provocando una crisis política que podría derivar en situaciones de ingobernabilidad. Bastó sólo un año para demostrar incapacidad, autoritarismo e impunidad.
Joven en la política, inexperto en la administración pública, pero eso sí solapado por sus amigos priístas en la Legislatura del Estado, el presidente municipal pasará una amarga Navidad.

Desde hace seis meses dos regidores –uno del PAN y otro del PRD- más el síndico único –curiosamente del PRI-, se percataron de las intenciones de Rogelio Soto de favorecer a parientes cercanos con la compra de materiales para la obra pública, por lo que documentaron su queja y la remitieron al Congreso del Estado, con copia al Órgano de Fiscalización Superior.

Debe aplaudirse la postura, el valor civil, la inédita conducta de los tres ediles, que buscando el bien de su municipio no se arrodillaron como es costumbre al pequeño tlatoani y sacaron la casta para ver de qué cueros salen más correas.

No nos extrañaría, sin embargo, que la aplanadora priísta siguiera ignorando la denuncia y que el expediente terminara durmiendo el sueño de los justos en los archivos del Orfis, como suele pasar cuando el alcalde es fiel al Gobernador.

Desde luego, otra cosa sería si el edil hubiera salido de las filas del PAN o PRD, porque ya lo estarían desaforando y exhibiendo a través de los medios de comunicación .

Tampoco habría que descartar, porque con esas reglas sigue operando el priísmo del Cristo Negro en Veracruz, que pretendan llegarle al precio a los ediles inconformes y que todo terminara en vulgar pantomima.

Tres cosas podrían inclinar la balanza a favor de los ediles (por cierto mayoría, pues son tres de cinco en la comuna) : que se apoyaran en el pueblo, pues los ciudadanos son los legítimos soberanos, los que dieron su voto para llevarlos al poder; que intentaran invocar en esta lucha instancias y ordenamientos constitucionales del orden federal; y que no dejaran de llamar la atención de la opinión pública, acudiendo y convocando a los medios de comunicación, no obstante que la mayoría son pagados para halagar a los gobernantes en turno. Pero hay medios y periodistas que son la excepción.

Otra queja de estos ediles en inusitada rebeldía, es que el presidente de Xico no permitió que se transparentaran las licitaciones, ni les rindió cuentas sobre las empresas que fueron contratadas para hacer obra en 43 de las 53 localidades que integran su municipio.

Bien decía la maestra Luz del Carmen Martí Capitanachi, consejera del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información, que ahora ya no hay que fijarse tanto en los centavos que perciben los servidores públicos por concepto de salarios, sino en los pesos que les deja la asignación de obra. El famoso diezmo.

Ahora se entiende también porqué el alcalde Rogelio Soto decidió abandonar el espacio que tenía el ayuntamiento de Xico dentro del programa “Cabildo Abierto”, de Radio Teocelo, pues él y su asesores sabían que pronto la bomba iba a estallar. No querían seguir corriendo el riesgo de que todo mundo se enterara cómo estaban haciendo negocios sucios al amparo del poder.

Es la hora en que el pueblo de Xico debe exigir cuentas claras a su alcalde y de que pida también a diputados locales se investigue y se proceda conforme a Derecho, pues si a la inseguridad y a la crisis económica le sumamos corrupción e impunidad, el coctel podría ser tan explosivo que la pirotecnia podría llamar la atención de otros pueblos.

No hay comentarios: