Da tristeza que el ejemplo de Cristo de anunciar el evangelio a toda criatura, se ha convertido en un lucrativo negocio de unos cuantos. Los sacerdotes parecen ignorar la pobreza que existe en las comunidades. Si un grupo de campesinos desea que un sacerdote vaya a celebrar una misa a alguna comunidad, tendía que desembolsar lo que ganan con gran esfuerzo durante varios días. A la gente del campo apenas si le alcanza para medio comer. Algunos sacerdotes se adueñan de nuestras parroquias, haciendo y deshaciendo, lo que se les ocurre o lo que les conviene.
Hay lugares donde las iglesias son cerradas en algunos horariosque los sacerdotes establecen. Las parroquias le pertenecen a la comunidad, no a los sacerdotes. Por todo esto y otros errores, muchos feligresescambian de religión y se van a otras sectas, donde se dice, los comprenden mejor.
Espero que nuestros sacerdoteshagan concienciade lo que significasu apostolado y el compromiso que hicieron de llevar a todos las enseñanzasde Dios y sigan trabajando comprometidamente por nuestra iglesia católica fundada por Jesús Cristo.
Atentamente
Berta Ortiz Olarte
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